
En vísperas del primer aniversario de las catastróficas inundaciones en la provincia de Valencia, que causaron la muerte de 229 personas, ha estallado un nuevo conflicto entre los familiares de las víctimas y las autoridades regionales. Las familias de los fallecidos rechazan categóricamente la presencia del presidente del Consell, Carlos Mazón, entre los invitados a la ceremonia oficial de homenaje que se celebrará el 29 de octubre en el Museu de les Ciències i les Arts de Valencia.
Los organizadores del evento, en la preparación para el día de luto, enviaron invitaciones y solicitaron datos para la organización de la ceremonia. En respuesta, representantes de la asociación de familiares de las víctimas afirmaron que una parte significativa de los parientes se opone a la presencia de Mazón. Consideran que su participación contradice la postura de la asociación, que ha criticado en repetidas ocasiones las acciones de las autoridades durante la catástrofe y ha exigido la dimisión del presidente del Consell.
La asociación, que agrupa a unos 160 miembros de familias de 90 fallecidos, sostiene que Mazón es responsable de las consecuencias de la tragedia. Los familiares insisten en que debe comparecer ante el tribunal y no ven lógica en su presencia en el acto de homenaje mientras continúan las demandas de su dimisión y de que rinda cuentas ante la justicia.
Además, genera descontento la posible presencia de otros altos funcionarios del Consell, en particular de la vicepresidenta Susana Camarero y del conseller de Educación José Antonio Rovira, a quienes también se les reprochan sus actuaciones durante las inundaciones.
En este día, la atención debe centrarse en las familias de las víctimas, según representantes de otras asociaciones afectadas. Además de las víctimas de Valencia, la ceremonia conmemorativa recordará también las tragedias ocurridas en Castilla-La Mancha, donde el 29 de octubre murieron otras siete personas debido a las inundaciones, así como una víctima en Andalucía. En total, 237 personas perdieron la vida a causa del fenómeno en diferentes regiones de España, y será su memoria la que dé sentido principal al evento próximo.
El aniversario de la tragedia ha reavivado el debate sobre la responsabilidad y la actitud de las autoridades hacia los afectados. Los familiares de las víctimas insisten en que la ceremonia luctuosa no debe convertirse en un espectáculo político, sino estar dedicada exclusivamente a la memoria de las víctimas y al apoyo de sus familias.












