
La cuestión sobre el futuro modelo territorial de España vuelve a estar en el centro del debate tras unas declaraciones contundentes de académicos. Esta situación afecta no solo a los políticos, sino a toda la ciudadanía: de las decisiones sobre este tema dependen la estabilidad, la distribución de competencias e incluso el desarrollo económico de las regiones. En un contexto donde los partidos nacionalistas aumentan su influencia, el debate sobre la federalización adquiere una relevancia especial.
En una reciente sesión dedicada al análisis de la estructura del Estado, se pronunciaron palabras que provocaron una fuerte reacción. El reconocido especialista en derecho constitucional Francesc de Carreras afirmó que son precisamente los partidos nacionalistas, especialmente en Cataluña y el País Vasco, los principales obstáculos para culminar la transición hacia un modelo plenamente federal. Según su visión, estos grupos no buscan reglas iguales para todas las regiones, sino lograr un estatus especial y la máxima autonomía posible.
Conflicto de intereses
Carreras subrayó que los nacionalistas no apoyaron los acuerdos clave para la equiparación de competencias entre autonomías. Considera que el actual sistema autonómico ya se acerca al federalismo, aunque sigue siendo incompleto e inestable. El motivo principal es la presión constante de partidos que utilizan su peso en el Parlamento para bloquear cualquier cambio que pueda limitar su posición privilegiada.
El experto recordó que una federación clásica se basa en una constitución común, una clara división de competencias, lealtad institucional y un sistema de financiación transparente. Sin embargo, señaló que España se ha quedado a medio camino: el modelo iniciado en 1978 nunca llegó a completarse. Si la situación no cambia, el país corre el riesgo de una mayor fragmentación y un aumento de los conflictos entre el gobierno central y las regiones.
Influencia en la legislación
Carreras destacó que, mientras los partidos nacionalistas mantengan una influencia decisiva en la formación de mayorías parlamentarias, cualquier intento de reformar el sistema está condenado al fracaso. Señaló que el federalismo no es una ideología, sino una herramienta de gobernanza que solo funciona con un amplio respaldo y sin privilegios especiales para territorios específicos. En su opinión, culminar la reforma es esencial para la estabilidad a largo plazo y para evitar nuevas crisis.
Por su parte, el académico Miguel Aguiló ofreció una visión más optimista sobre la situación. Asegura que, pese a los enfrentamientos constantes y las declaraciones alarmistas en los medios, el nivel de cohesión social en España ha alcanzado un máximo histórico. Según él, en los últimos cincuenta años el país es mucho más unidad que a finales de los años setenta, a pesar de todos los retos y convulsiones.
Cohesión social
Aguiló señaló que incluso las graves pruebas de los últimos años —la pandemia, desastres naturales, grandes accidentes— no han debilitado, sino más bien fortalecido el sentido de solidaridad entre los habitantes de distintas regiones. Subrayó que los conflictos entre el centro y las autonomías, aunque persisten, no influyen de manera significativa en la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos. En su opinión, el ruido mediático en torno a estos temas suele estar exagerado y no refleja la situación real.
El experto hizo un llamado a no ceder a la alarma ni sacar conclusiones precipitadas a partir de titulares sensacionalistas. Confía en que, de ser necesario, las leyes pueden ser corregidas para solventar los problemas detectados, pero esto debe hacerse con calma y sin dramatización excesiva. Es fundamental basarse en datos objetivos, que evidencian un avance significativo en la integración y el desarrollo del país.
Contexto y tendencias
En los últimos años, España se ha enfrentado en repetidas ocasiones a duros debates sobre las autonomías y sus competencias. La crisis catalana, los debates sobre la redistribución fiscal y las demandas de mayor autonomía son cuestiones que despiertan intensas discusiones en la sociedad y el parlamento. Sin embargo, a pesar de los episodios de tensión, el país sigue avanzando hacia una mayor integración y en la búsqueda del equilibrio entre los intereses del centro y de las regiones.
Debates similares sobre la federalización y la redistribución de competencias han surgido en los últimos años en otros países europeos. Por ejemplo, en Alemania y Bélgica, las cuestiones del equilibrio entre el gobierno federal y los estados o regiones también siguen siendo relevantes. Sin embargo, en España, cada nuevo debate sobre la reforma de la organización territorial va acompañado de intensas discusiones, lo que demuestra la gran importancia de este tema para el futuro del país.












