
A principios de noviembre, Lloret de Mar vuelve a transformarse en una auténtica ciudad medieval. Durante dos días, las calles de este destino en la Costa Brava se llenan de música, aromas y una explosión de colores. Vecinos y visitantes se convierten en protagonistas de un viaje inusual en el tiempo. El ambiente festivo se siente desde el primer momento: banderas, escudos, antorchas y el inconfundible olor a pan recién horneado lo envuelven todo.
Este fin de semana, el centro de la ciudad se transforma por completo. Plazas y callejones se llenan de mercaderes, artesanos y artistas, y en cada rincón surge una nueva propuesta: desde talleres de forja hasta espectáculos callejeros con malabaristas y músicos. Los más pequeños cuentan con actividades especiales para experimentar antiguos oficios y descubrir cómo vivían niños y niñas hace siglos.
La gastronomía juega un papel destacado en la fiesta. Tabernas temporales agasajan a los visitantes con recetas ancestrales: carnes a la brasa, pan casero, hidromiel y cerveza artesanal. A lo largo de las calles, puestos artesanales ofrecen desde joyas hasta vestimenta al más puro estilo medieval. Además de llevarse un recuerdo único, los asistentes pueden observar en directo el trabajo de los artesanos.
Torneos de caballeros y recreaciones históricas
Uno de los espectáculos más esperados son los combates de caballeros. En una arena especialmente acondicionada, se celebran duelos impresionantes con armaduras, donde los participantes demuestran su destreza y fuerza. Adultos y niños siguen con interés el desarrollo de los torneos y, al finalizar, pueden fotografiarse con los héroes de la fiesta.
Toda la ciudad vibra al ritmo de la Edad Media: las calles se llenan de tambores y gaitas, animadores con trajes de época representan pequeñas escenas e invitan a los transeúntes a participar en juegos interactivos. Al anochecer, cuando se encienden las antorchas, el ambiente se vuelve especialmente mágico — parece que el tiempo realmente ha retrocedido.
Cómo llegar y lo que debes saber
La feria se celebra en pleno centro de Lloret de Mar, principalmente en la plaza de la iglesia (Plaça de l’Església) y los barrios aledaños. Desde Barcelona se llega en aproximadamente una hora por la autopista C-32, y desde Girona por las carreteras N-2 y C-63. El evento está abierto de 10 de la mañana a 10 de la noche, pero el horario puede variar, así que es recomendable consultar los detalles antes de ir.
La feria medieval de Lloret de Mar no es solo un festival, sino una oportunidad para que toda la familia viaje al pasado, pruebe platos poco habituales y forme parte de una colorida celebración junto al mar. Cada año, el evento reúne a miles de visitantes que se marchan con recuerdos inolvidables y ganas de volver.












