
La Fiscalía Anticorrupción de España ha iniciado una investigación a gran escala contra la aerolínea Plus Ultra. Los investigadores sospechan que la compañía pudo haber utilizado 53 millones de euros, recibidos como ayuda estatal tras la pandemia, para lavar fondos vinculados a Venezuela. Según la investigación, el dinero se movía a través de una compleja red de operaciones financieras en Francia, Suiza y España.
En un primer momento, la denuncia fue presentada ante la Audiencia Nacional, pero tras la inadmisión por falta de competencia, el caso pasó al Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid. Este tribunal ya había tratado con anterioridad temas relacionados con la asignación de fondos a Plus Ultra, aunque la investigación se había archivado temporalmente.
Operación y detenciones
El jueves, agentes de las fuerzas de seguridad realizaron registros en las oficinas de la aerolínea. Fueron detenidos el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez, y el director ejecutivo, Roberto Roselli. La investigación se lleva a cabo bajo total secreto. El año pasado, la fiscalía recibió solicitudes internacionales de cooperación de la fiscalía financiera de Francia y de la fiscalía de Ginebra. Estas solicitudes se referían a registros en Madrid, Pozuelo, Tenerife y Mallorca. Los organismos extranjeros investigaban las actividades de una red de blanqueo de capitales vinculada a Venezuela que operaba también en España.
La Fiscalía concluyó que Plus Ultra pudo haber utilizado fondos estatales de forma indebida. Según la investigación, el dinero otorgado por decisión del Consejo de Ministros el 9 de marzo de 2021 se destinó a saldar préstamos previos. Los documentos en poder de los investigadores señalan que Plus Ultra era beneficiaria de créditos concedidos por tres empresas vinculadas a una organización criminal dedicada al comercio de oro.
Esquemas y sospechas
Los investigadores consideran que los fondos estatales se usaron para pagar deudas y que el objetivo real era lavar ingresos opacos. En el sumario se plantea la hipótesis de que la venta de relojes de lujo pudo haber sido parte del blanqueo de capitales. La denuncia de la fiscalía se presentó en octubre del año pasado, cuando a la vez estaban en curso otras investigaciones mediáticas como el caso Koldo y el caso de los productos petrolíferos.
Entre los sospechosos figuran tres ciudadanos peruanos, dos venezolanos, un neerlandés y al menos un abogado español. Según la investigación, todos formaban parte de una red delictiva dedicada al blanqueo de fondos obtenidos de desfalcos en Venezuela, incluidos recursos de programas estatales de alimentación (CLAP) y de la venta de oro del banco nacional.
Conexiones internacionales
Según la fiscalía, la organización actuaba con tal rapidez que Plus Ultra transfería los fondos recibidos casi de inmediato a cuentas de compañías extranjeras pertenecientes a la red delictiva. La Audiencia Nacional se negó a asumir el caso no por falta de indicios delictivos, sino por falta de competencia. El tribunal recomendó a la fiscalía acudir a un juzgado de Madrid, donde el caso sobre la ayuda estatal a Plus Ultra ya había sido examinado y archivado temporalmente, con posibilidad de reabrirse si aparecían nuevas pruebas.
La jueza Esperanza Collazos se vio obligada a archivar la investigación en 2023 debido a un error procesal en la prórroga de los plazos de instrucción. En el caso participaron representantes de los partidos Vox, PP y la organización Manos Limpias, que intentaban esclarecer si la compañía realmente tenía derecho a recibir apoyo estatal y si los fondos no terminaron en beneficio de la petrolera venezolana PDVSA.
Peritajes y nuevos hechos
El Gobierno declaró Plus Ultra como una empresa estratégica para justificar la concesión de la ayuda. Sin embargo, peritos designados por el juzgado señalaban indicios de insolvencia y posible cierre desde 2019, lo que ponía en duda la legalidad de la ayuda pública recibida de SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).
A principios de este año, la fiscalía volvió a dirigirse al juzgado de Madrid tras la negativa de la Audiencia Nacional. La investigación sostiene que la red fraudulenta utilizó empresas para adquirir bienes inmuebles y solicitar créditos a nombre de Plus Ultra, que luego eran devueltos en su totalidad.
Detalles de las operaciones financieras
En los documentos del caso se menciona la venta de oro por un valor aproximado de 30 millones de euros a una de las empresas en Emiratos Árabes Unidos, así como la transferencia de fondos a cuentas en Panamá. La investigación continúa analizando los flujos financieros y las conexiones entre los involucrados en el esquema.











