
En Madrid, la Fiscalía ha iniciado una investigación sobre las actividades de la organización juvenil Revuelta, vinculada al partido político Vox. El caso se abrió tras la denuncia de dos antiguos dirigentes, quienes afirman que los fondos recaudados para los afectados por las inundaciones en Valencia no fueron entregados a su destino. Según sus declaraciones, se trata de cientos de miles de euros reunidos durante una campaña solidaria tras las lluvias torrenciales de octubre de 2024.
Entre los denunciantes se encuentran el exvicepresidente de Revuelta, Arturo Villarroya, y el exmiembro de la junta directiva, Javier Esteban. Ellos acusan a los actuales responsables de la organización —el presidente Jaime Hernández Zúñiga, el secretario Pablo González Gasca y el tesorero Santiago Aneiros— de no haber hecho llegar el dinero recaudado, supuestamente para ayudar a las víctimas de la catástrofe, a los destinatarios correspondientes.
Conflicto interno
Según la denuncia, los donantes de Revuelta fueron engañados: sus aportaciones no se destinaron a los damnificados por las inundaciones, como se prometía. Además, dentro de la organización estalló un conflicto interno. Vox inició un procedimiento disciplinario contra el secretario de Revuelta, quien, según algunas fuentes, grababa en secreto las reuniones con la dirección del partido. Todo esto sucedía mientras se intentaba organizar la disolución ordenada de la organización antes de que el caso se hiciera público.
En los documentos se señala que en las cuentas de Revuelta aún quedan unos 105 mil euros, que no se destinaron a la ayuda de las víctimas. Además, la organización, a pesar de sus actividades comerciales —como la venta de camisetas—, no cumplió con sus obligaciones fiscales. Se sospecha que el presidente de Revuelta utilizó una furgoneta adquirida para la asociación en beneficio de su propio negocio, y que también emitió una factura falsa a nombre de la organización.
Irregularidades legales
Resultó que Revuelta nunca estuvo inscrita oficialmente como una asociación independiente. Para la recaudación de fondos se utilizó otra entidad ya existente —ASOMA—. No se realizaron asambleas obligatorias, no se aprobaron balances anuales ni se firmaron contratos oficiales. Las personas que se unían a Revuelta solo eran consideradas donantes periódicos y no se les otorgaban los derechos propios de los miembros de la asociación.
Antiguos directivos intentaron convocar una asamblea para disolver ASOMA y resolver las cuestiones financieras y fiscales. Propusieron destinar los fondos restantes a organizaciones sin ánimo de lucro que atienden a personas mayores en los municipios afectados por las inundaciones. Sin embargo, el secretario de Revuelta se negó a firmar los documentos de disolución, a pesar de la presión ejercida por la dirección de Vox.
Respuesta de la dirección
El actual presidente de Revuelta y sus partidarios rechazan todas las acusaciones. Según su versión, las denuncias de malversación de fondos son solo un pretexto para que Vox tome el control de la organización juvenil y la subordine a su ala sindical, Solidaridad. La ruptura entre Revuelta y Vox se produjo tras una protesta contra el ex presidente de Valencia, Carlos Mazón, considerado aliado del líder de Vox, Santiago Abascal. La dirección de Revuelta destaca que la organización siempre ha actuado de manera independiente, lo que ha generado descontento dentro del partido.











