
Un temporal nocturno azotó las provincias orientales de España, dejando calles inundadas e interrupciones en el transporte. En Valencia y Castellón se registraron volúmenes récord de precipitaciones, lo que provocó inundaciones locales y la suspensión temporal del tráfico en varias carreteras.
En el municipio de Aldaia cayeron más de 57 litros de agua por metro cuadrado en solo media hora. El caudal del arroyo La Saleta se desbordó y parte de las calles de la ciudad acabaron anegadas. Sin embargo, las barreras de protección instaladas resistieron la mayor presión, impidiendo que el agua entrara en las viviendas. En otras localidades de la región, como Manises, Paterna, Quart de Poblet y Pedralba, también se registraron importantes precipitaciones, en algunos puntos superiores a 70 litros por metro cuadrado.
En la capital regional, Valencia, el metro y los tranvías iniciaron su servicio con retrasos y horarios reducidos. Se recomienda a los pasajeros estar atentos a las actualizaciones, ya que podrían producirse nuevos cambios en el servicio. En Castellón, los equipos de rescate tuvieron que evacuar a un conductor atrapado en su vehículo debido a la subida del agua en la zona de Sant Jordi. En algunas localidades de la provincia se recogieron más de 60 litros por metro cuadrado durante la noche.
La situación también se complica en regiones vecinas. En Tarragona, unos 400 hogares se quedaron sin electricidad y las zonas costeras están bajo alerta roja por peligro meteorológico. En total, seis carreteras en distintas partes del país permanecen cortadas por inundaciones, tres de ellas en la Comunidad Valenciana.
Los meteorólogos advierten: el pico del temporal se prevé para las próximas 24 horas. En algunas zonas de Valencia se esperan hasta 300 litros de precipitaciones por metro cuadrado durante todo el periodo del ciclón. Las autoridades recomiendan encarecidamente a los residentes no salir de casa salvo que sea estrictamente necesario y mantenerse atentos a las alertas oficiales. Se ha declarado el nivel rojo de emergencia, lo que implica el máximo riesgo para la vida y los bienes.
Se prevé que a lo largo del día las lluvias torrenciales se extiendan a otras regiones, incluidas las Islas Baleares y el sur de Cataluña. Las autoridades siguen enviando alertas de emergencia a los teléfonos móviles de los ciudadanos y los servicios de emergencia operan en modo reforzado. Los meteorólogos no descartan nuevas inundaciones ni interrupciones en las infraestructuras.












