
El presidente de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, volvió a lanzar una dura crítica hacia su propio partido. En un encuentro en Toledo, subrayó que España no solo se encuentra al borde de un nuevo cambio de ciclo político, sino ante la amenaza de transformaciones mucho más profundas. Según él, sobre el país se cierne un “ciclón judicial” capaz no solo de sacudir la estabilidad política, sino de poner en duda toda una época de la historia nacional.
García-Page señaló que los problemas actuales del gobierno y de su partido tienen su raíz en cuestiones de principios. No mencionó acuerdos concretos, pero dio a entender que se refería a los pactos con el partido catalán Junts, que permitieron la formación del gobierno a cambio de la aprobación de la ley de amnistía. En opinión del presidente regional, este tipo de compromisos marcó el punto de partida de la actual crisis.
Crisis de confianza
En su intervención, García-Page recalcó que la respuesta a la situación actual debe buscarse en los propios fundamentos de la actividad política. Declaró que “todo empezó con los principios” y que la falta o distorsión de estos ha conducido a las dificultades de hoy. El presidente de Castilla-La Mancha recordó que su región ha seguido una línea diferente, apostando por la transparencia y la honestidad en la relación entre el gobierno y la sociedad.
También señaló que, tras las elecciones de julio de 2023, la mayoría en el Congreso quedó en manos de las fuerzas de derechas. Sin embargo, a su juicio, el actual gobierno se ha formado gracias a una alianza con partidos que calificó como “de derechas o de extrema derecha” en el contexto del independentismo, lo que, según él, impide considerar el actual ciclo político como de izquierdas.
El problema del diálogo
García-Page defendió el diálogo y la búsqueda de consensos, subrayando que la política no debe basarse en levantar muros entre los diferentes grupos de la sociedad. Criticó a quienes prefieren la aislación y rechazan debatir cuestiones complejas, aludiendo así a la postura del gobierno central. Según sus palabras, “los muros pueden proteger de algunos problemas, pero al final acaban privándote de perspectiva e impidiendo comprender a los demás”.
El presidente regional destacó que su administración siempre ha apostado por la apertura y la colaboración con los distintos colectivos sociales. Definió esta postura como “el antídoto contra el populismo”, fenómeno que, en su opinión, es cada vez más evidente en la política española.
Retos para el partido
García-Page sigue siendo el único representante de su partido que cuenta con mayoría absoluta en el parlamento regional. Esto le permite expresar abiertamente su desacuerdo con la línea marcada por la dirección central. Sus declaraciones se producen en medio de los debates sobre el futuro de España y el papel de los principios en la política.
Subrayó que la crisis actual no es simplemente otra tormenta política, sino un desafío que podría transformar la propia estructura de la democracia española. Según García-Page, solo un regreso a los principios fundamentales y un diálogo honesto pueden evitar que la crisis se agrave aún más.
Contexto y antecedentes
Recordemos que anteriormente informamos sobre este tema en un artículo donde García-Page se distanciaba de la línea de Pedro Sánchez y recalcaba que en Castilla-La Mancha no hay lugar para la corrupción. En esa publicación también criticaba el clima político del país y explicaba por qué va en contra de la directriz de su partido. Más detalles en nuestro artículo en el siguiente enlace.












