
En los pasillos políticos de Madrid se libra una auténtica batalla por el control de los ayuntamientos. El equipo de Isabel Díaz Ayuso no tiene intención de ceder ninguna ciudad ni a Vox ni a las fuerzas tradicionales de la izquierda. La apuesta está puesta en alcaldes de confianza, que ya han demostrado su valía en las condiciones más difíciles. Su objetivo no es solo mantener el poder, sino convertir una mayoría temporal en absoluta, dejando sin opciones a los rivales.
En el centro de atención está la llamada «Generación Ayuso». Estos alcaldes, que llegaron al gobierno tras resonantes victorias en las últimas elecciones, se convierten ahora en figuras clave de la nueva estrategia. Entre ellos destacan Judith Piquet en Alcalá de Henares, Lucía Fernández en San Sebastián de los Reyes, Miguel Ángel Recuenco en Leganés, Alberto Escribano en Arganda del Rey, Carla Greciano en Galapagar y Almudena Negro en Torrelodones. Cada uno se encuentra en situaciones en las que debe equilibrar el respaldo de Vox con la necesidad de mostrar independencia.
La batalla por la mayoría
En algunas ciudades, como Alcalá de Henares, el ayuntamiento se sostiene gracias a una frágil alianza con Vox. Sin embargo, el partido de Ayuso apuesta por fortalecer las posiciones de sus alcaldes para evitar depender en el futuro de la ultraderecha. Un ejemplo claro es Judith Piquet, quien no solo gobierna la ciudad, sino que también ocupa un cargo estratégico en la Federación de Municipios y Provincias. Esto le permite ampliar su influencia y atraer a los votantes desencantados con los socios de la coalición.
En San Sebastián de los Reyes, Lucía Fernández optó por un camino distinto: logró aprobar el presupuesto sin el apoyo de Vox, consiguiendo la ayuda temporal de los socialistas. Esta maniobra reforzó la imagen del partido como una fuerza autónoma, capaz de prescindir de compromisos con la ultraderecha. En Leganés, Miguel Ángel Recuenco también prefirió apoyarse en un partido local, dejando a Vox al margen y demostrando que el PP puede ser una alternativa estable para el electorado de derechas.
Antiguos bastiones
Un lugar especial en la estrategia lo ocupa Rivas-Vaciamadrid, una ciudad considerada durante décadas como un bastión inexpugnable de la izquierda. En este municipio, el partido de Ayuso no oculta su obsesión: por primera vez en muchos años, la candidata del PP, Janette Novo, estuvo cerca de la victoria, y ahora la atención sobre este municipio va en aumento. En Móstoles, la situación favorece al PP tras la retirada de figuras clave del bloque de izquierdas, lo que abre nuevas oportunidades para reforzar su posición.
En otros municipios donde el PP es tradicionalmente fuerte, como en Pozuelo de Alarcón, los alcaldes ya gobiernan con mayoría absoluta y no sufren presiones por parte de Vox. Sin embargo, incluso aquí, el equipo de Ayuso no baja la guardia, ya que el mapa político de la región puede cambiar en cualquier momento.
Conflictos internos
No en todas partes la relación con Vox es fluida. En Galapagar, Carla Grechano ha conseguido establecer un diálogo de trabajo con la ultraderecha, lo que le permite sacar adelante decisiones sin grandes escándalos. Sin embargo, en Torrelodones la situación está al límite: Almudena Negro y los representantes de Vox llevan meses al borde de romper la coalición. La dirección regional prefiere no intervenir, esperando a ver cómo termina este prolongado conflicto.
Dentro del propio partido tampoco todo es sencillo. Ayuso insiste con firmeza: los alcaldes no deben compatibilizar sus cargos con escaños en el parlamento regional. La única excepción se hace para el jefe de Tres Cantos. Este enfoque permite concentrar los esfuerzos en la gestión local y no dispersar los recursos.
Planes para 2027
Queda poco más de un año para las próximas elecciones municipales y las maquinarias políticas ya funcionan a máxima potencia. Para la ‘Generación Ayuso’ el objetivo es claro: consolidar posiciones, impedir que Vox convierta sus alianzas temporales en duraderas y ampliar el mapa de mayorías absolutas en la región. Se presta especial atención a las ciudades donde la izquierda es tradicionalmente fuerte, pues allí podría librarse la batalla clave por el poder en 2027.
Todo esto ocurre en un contexto de creciente competencia y constantes intentos de los oponentes por atraer a los votantes desencantados. En los próximos meses, los municipios de Madrid podrían convertirse en escenario de alianzas inesperadas, escándalos sonados y nuevas intrigas políticas. Por ahora, no está claro quién saldrá vencedor, pero las apuestas en este juego no dejan de aumentar.











