
El sistema de transporte de Barcelona se vio sometido a presión debido a la huelga de maquinistas de Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC). Este acontecimiento resultó especialmente sensible para residentes y visitantes de la ciudad, ya que coincidió con la celebración del Mobile World Congress, el mayor foro internacional de tecnología móvil. Las interrupciones en el servicio de trenes afectaron no solo a los pasajeros habituales, sino también a miles de asistentes al congreso, lo que incrementó la preocupación por la accesibilidad del transporte en la región.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) fue el impulsor de la protesta, convocando una huelga de cinco días en fechas clave: 24 y 25 de febrero, así como el 2, 3 y 4 de marzo. Ya en la primera jornada, la demanda de servicios de FGC descendió casi un 10%, y en algunas líneas la caída alcanzó el 10,5%. Aunque menos del 9% de los trabajadores participaron en la huelga, la labor de los maquinistas resultó crucial para el funcionamiento del sistema, lo que provocó retrasos significativos en los horarios y un aumento de los tiempos de espera.
Divisiones internas
La situación se complicó porque no todos los sindicatos respaldaron la iniciativa de Semaf. El comité de empresa está formado por 23 miembros de diferentes agrupaciones, pero solo Semaf insistió en mantener la protesta. Esto sorprendió a la dirección de FGC, ya que Semaf no es la organización más numerosa entre los empleados. Portavoces de UGT acusaron a Semaf de intentar dañar la imagen de la compañía, utilizando la huelga como herramienta de presión.
Al mismo tiempo, según informa El País, representantes de Semaf insisten en que en los últimos tres años se han producido varios incidentes en FGC, tras los cuales la responsabilidad recayó únicamente en los maquinistas. Según ellos, los problemas técnicos y organizativos detectados anteriormente aún no han sido solucionados, y las demandas para mejorar las condiciones laborales y de seguridad siguen sin respuesta.
Cuestiones de seguridad
La principal causa del descontento de los maquinistas son precisamente las cuestiones de seguridad. Según el sindicato, las condiciones actuales de trabajo generan riesgos tanto para los empleados como para los pasajeros. Semaf sostiene que las reiteradas peticiones a la dirección no han desembocado en cambios reales, y los episodios de accidentes y fallos técnicos solo han agravado la situación. En respuesta a las protestas, la dirección de FGC ha declarado que las huelgas tienen un impacto mínimo en el flujo global de pasajeros, aunque las estadísticas muestran lo contrario: disminución de la demanda y aumento del malestar entre los usuarios.
A las protestas de Semaf se sumaron otros sindicatos. CCOO anunció sus propias movilizaciones para los días 2, 3 y 4 de marzo, señalando el estancamiento en las negociaciones del convenio colectivo y el incumplimiento de acuerdos anteriores. Esto incrementó la tensión entre los trabajadores y la administración, además de aumentar la incertidumbre entre los pasajeros.
Impacto en la ciudad
La huelga durante los días del Mobile World Congress supuso una dura prueba para la infraestructura de transporte en Barcelona. Los organizadores del evento y las autoridades municipales se vieron obligados a buscar soluciones alternativas para garantizar la movilidad de visitantes y residentes. Según informa El País, muchos pasajeros sufrieron retrasos y trenes abarrotados, mientras que algunos optaron por otros medios de transporte.
En noviembre se celebrarán elecciones al comité sindical en FGC, lo que podría cambiar el equilibrio de fuerzas dentro de la empresa. Por ahora, la situación sigue siendo tensa y los debates sobre la seguridad y las condiciones laborales continúan generando disputas entre los trabajadores y la dirección.
En los últimos años, España se ha enfrentado en varias ocasiones a huelgas en el sector transporte. Por ejemplo, en 2024, protestas similares de maquinistas de Renfe provocaron cancelaciones masivas de trenes en todo el país. Entonces, la principal reivindicación también fue la mejora de las condiciones laborales y de seguridad. Estas protestas suelen coincidir con grandes eventos, lo que incrementa su impacto en la economía y la vida cotidiana de las ciudades. Las cuestiones de seguridad y el respeto de los derechos laborales siguen siendo de las más delicadas para los empleados del sector ferroviario.












