
Como resultado de una operación conjunta entre la policía de Cataluña y la Guardia Urbana de Barcelona, se localizaron y confiscaron cerca de 60 artículos, entre los que se encontraban joyas, relojes y otros objetos de valor. El valor total de los bienes incautados superó los 600.000 euros. Las inspecciones se realizaron en cinco establecimientos dedicados a la compra de oro, situados en el distrito del Eixample.
La investigación comenzó el 20 de agosto por iniciativa de la policía municipal. Durante la operación fue detenido un hombre de 34 años, con antecedentes por delitos similares. Dos días después de su arresto, fue puesto a disposición judicial.
Inicialmente, los agentes realizaron una inspección administrativa en dos comercios del barrio de Sant Antoni. Allí encontraron joyas con daños característicos de robos violentos, así como cadenas rotas. En una de las salas se halló una cantidad considerable de objetos valiosos almacenados de manera descuidada en una caja fuerte. Además, se descubrieron joyas en proceso de desmontaje, de las cuales ya se habían extraído piedras preciosas, y más de cuatro kilos de lingotes de oro de 18 quilates. Su valor se estimó en aproximadamente 284.800 euros. Según la investigación, este tipo de almacenamiento indica una preparación para la fundición, con el objetivo de ocultar su origen y facilitar su posterior venta. Además, se incautaron 20.000 euros en efectivo.
Los investigadores lograron identificar al propietario de uno de los relojes incautados, valorado en 12.000 euros, y le devolvieron el bien. Actualmente, continúa el trabajo para determinar el origen de unas cuarenta piezas de joyería más. Además, durante la inspección se detectaron 34 infracciones administrativas relacionadas con el incumplimiento de las normas municipales. La policía de Cataluña también levantó tres actas por falta de la documentación necesaria y por no cumplir con los requisitos de registro de operaciones con metales preciosos.












