
En España, se intensifica un nuevo ciclo de debates sobre la independencia del sistema judicial. La mayor asociación de jueces del país ha manifestado públicamente su preocupación ante el deterioro de la situación del Estado de derecho. No solo las decisiones políticas están en el centro del problema, sino también la creciente desconfianza de la sociedad hacia la autonomía de los jueces. Estos procesos pueden afectar a cualquier persona que se enfrente al sistema de justicia y ya han despertado interés en el Parlamento Europeo.
La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) se dirigió a representantes del Parlamento Europeo para exponer su postura sobre el estado de la justicia española en 2025. El foco estuvo en las consecuencias de recientes escándalos, incluido el polémico fallo del Tribunal Supremo sobre la inhabilitación de dos años al ex fiscal general y la multa impuesta por divulgar datos confidenciales relacionados con la vida privada del entorno del jefe del gobierno madrileño. Este caso se ha convertido en ejemplo de cómo los intereses políticos y judiciales se entrelazan, generando dudas sobre la transparencia y la objetividad del sistema.
Reformas y preocupaciones
Durante los debates con los eurodiputados, la asociación de jueces planteó la cuestión de los cambios previstos en las normas de acceso a la carrera judicial y fiscal. Según la APM, la reforma propuesta por el gobierno podría rebajar los requisitos para los candidatos y facilitar el nombramiento de jueces interinos, lo que, a su juicio, abre una «puerta trasera» para influir en el sistema judicial. Estas preocupaciones son compartidas por otras asociaciones profesionales, que consideran que tales medidas reducirán la calidad de la justicia y aumentarán la presión política.
Al mismo tiempo, representantes de la asociación progresista de jueces consideran que la reforma es un avance, aunque señalan deficiencias en el proceso de legalización de jueces interinos. Subrayan que los cambios deben ir acompañados de garantías claras de independencia y transparencia para evitar abusos y conflictos de interés.
Problemas organizativos
Otra cuestión debatida fueron las reformas organizativas, en particular la implantación de nuevos juzgados de primera instancia. Los jueces advierten que, sin una financiación suficiente y una planificación adecuada, estos cambios conducirán al caos, la sobrecarga y el deterioro de la atención a los ciudadanos. A pesar de las numerosas reformas de los últimos años, los problemas estructurales persisten y las mejoras prometidas aún no se han materializado.
En este contexto, cabe recordar cómo las recientes decisiones del Tribunal Constitucional provocaron una tormenta en los círculos políticos de Madrid, poniendo en duda la posición de uno de los principales aliados del gobierno regional. Más detalles sobre cómo las resoluciones judiciales pueden influir en el panorama político, en el reportaje sobre las consecuencias para los políticos de la capital.
Presión política y garantías
Paralelamente, la asociación Juezas y Jueces para la Democracia (JJpD) llamó la atención de los diputados europeos sobre casos de presiones por parte de políticos que, a su juicio, van más allá de la crítica y buscan desacreditar al poder judicial. Preocupa especialmente la situación en torno a la jueza que investiga las consecuencias de las devastadoras inundaciones en Valencia, así como la campaña sostenida contra el Tribunal Constitucional.
JJpD destaca que, a pesar de estos desafíos, la independencia judicial en España se mantiene, como lo demuestran las numerosas investigaciones en diversos ámbitos. Entre los avances positivos mencionan el proyecto del nuevo Código Procesal Penal, que debería separar claramente las funciones de instrucción y control judicial, así como la creación de cientos de nuevos puestos de jueces en los próximos años. Además, está prevista una reforma del estatuto de la fiscalía para evitar la coincidencia de los mandatos del fiscal general y del gobierno.
En los últimos años, España se ha enfrentado repetidamente a sonados conflictos entre el poder judicial y el político. Estas situaciones surgieron cuando las decisiones de los tribunales impactaron directamente en la carrera de altos funcionarios o provocaron protestas masivas. En 2024, por ejemplo, se debatieron cambios en las leyes sobre el nombramiento de jueces, lo que también generó una ola de críticas por parte de la comunidad profesional. Las instituciones europeas siguen de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, subrayando la importancia de la transparencia y la independencia del sistema judicial para la estabilidad del país.












