
El partido Junts per Catalunya sorprendió al anunciar el fin de su colaboración con el gobierno de España, marcando el inicio de una nueva etapa política en Cataluña. La dirección, liderada por Carles Puigdemont, decidió alejarse de los socialistas, acusándolos de incumplir los acuerdos pactados. Sin embargo, incluso si el gobierno aceptara hacer concesiones, Junts no tiene intención de volver a la relación anterior. Dentro del partido consideran que ahora conviene más adoptar una postura independiente que seguir dialogando con Pedro Sánchez.
Esta decisión forma parte de una estrategia más amplia: Junts busca reforzar su papel en el escenario político catalán. Colaborar con el PSOE dificultaba que el partido compitiera eficazmente con el PSC de Salvador Illa y criticara a Esquerra Republicana por sus lazos con los socialistas. Además, la ruptura con el gobierno permite a Junts responder a los ataques de la ultraderecha independentista de Aliança Catalana, que acusaba al partido de tibieza y de no saber gestionar problemas candentes como la reincidencia delictiva y las ocupaciones ilegales de viviendas.
Desde que Puigdemont realizó el anuncio de ruptura en Perpinyà, el ambiente en torno a Junts se ha llenado de debates y discusiones. Dentro del partido ya no se cree posible retomar relaciones con los socialistas, incluso si finalmente se celebrara la esperada reunión entre Puigdemont y Sánchez. La cúpula de Junts opina que acercarse más al gobierno no aportaría réditos políticos y, al contrario, debilitaría la posición del partido en Cataluña.
Retos y nuevas prioridades de Junts
Durante su discurso en Perpiñán, Puigdemont puso el foco en los fracasos de los socialistas en la gestión de Cataluña. Los acusó de empeorar la situación económica, reducir la calidad de los servicios públicos y provocar un aumento del número de migrantes. También abordó los problemas en sanidad, educación y vivienda, así como la caída de la natalidad.
Aunque las próximas elecciones en Cataluña y a nivel municipal están previstas recién para 2027–2028, Junts ya está cambiando su estrategia para recuperar influencia en la región. El partido no controla ni el gobierno catalán ni las alcaldías de las principales ciudades. Puigdemont sigue en Bélgica, a la espera de la aplicación de la ley de amnistía, y el papel de Junts en el parlamento sigue siendo incierto.
Reacción a las encuestas y competencia política
La dirección de Junts está preocupada por los resultados de las encuestas, que auguran la pérdida de hasta diez escaños en el parlamento, precisamente el número que podría obtener la ultraderechista Aliança Catalana. Durante los dos últimos años, el partido ha centrado su labor en el Congreso de los Diputados, donde los siete diputados de Junts han sido clave en el equilibrio de fuerzas. Esto permitía al partido lograr concesiones del Gobierno y mostrar resultados a sus votantes.
Sin embargo, ahora Junts apuesta por volver a centrarse en la política regional. El partido planea aumentar la presión sobre sus rivales y recuperar la confianza de los votantes, alejándose de antiguas alianzas y estableciendo su propia línea de actuación. En un contexto donde el panorama político de Cataluña es cada vez más complejo, Junts confía en un nuevo comienzo y en luchar por el liderazgo entre los nacionalistas.












