
En España se ha encendido un nuevo debate sobre el papel que debe desempeñar el ejército ante el aumento de la llegada de migrantes por mar. Mientras algunos políticos reclaman endurecer las medidas, los militares han dejado clara su posición: la armada no será utilizada como instrumento para combatir la inmigración ilegal.
El alto mando de la Armada española ha dejado claro que, al encontrarse con embarcaciones sobrecargadas de personas, la prioridad siempre será prestar ayuda y salvar vidas. Los buques militares, al estar cerca de una embarcación en peligro, están obligados a actuar conforme a las leyes marítimas internacionales: rescatar a las personas del agua, no impedir su desembarco en tierra.
La propuesta de aumentar la presencia de la armada en las zonas donde más a menudo aparecen botes con migrantes fue planteada por representantes del partido VOX. Propusieron enviar más barcos militares a la costa africana, incluyendo las aguas cercanas a las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Según ellos, esto podría frenar el flujo de inmigrantes irregulares. Sin embargo, las fuerzas armadas no apoyaron la iniciativa, subrayando que su misión no es bloquear, sino rescatar.
Durante la discusión se recordó también las operaciones europeas en las que participaron fragatas españolas. Por ejemplo, en el marco de la misión contra la trata de personas en el Mediterráneo, los marineros se enfrentaron a situaciones trágicas: cientos de personas que no sabían nadar caían al agua y no era posible salvar a todos. Estas vivencias dejan una huella pesada en las tripulaciones, ya que debían decidir a quién rescatar primero y a quién no alcanzarían a salvar.
Los militares también señalaron que las cuestiones migratorias son responsabilidad del gobierno, no del ejército. La Armada puede colaborar en misiones humanitarias y apoyar a los países de origen de los migrantes, pero no se encarga de interceptar embarcaciones. En consecuencia, pese a los debates políticos, la postura de los militares sigue siendo la misma: salvar vidas es la principal prioridad, no combatir la migración en el mar.












