
El próximo fin de semana los trenes volverán a circular entre las estaciones Barrio del Puerto y Hospital del Henares en la línea 7B del metro de Madrid. Este regreso es posible tras más de tres años de complejas obras de restauración motivadas por graves hundimientos del terreno. En los últimos 18 años, este tramo ha cerrado varias veces, pero nunca durante un periodo tan prolongado.
Las autoridades regionales aseguran que la zona es completamente segura: se han estabilizado casi 21.000 metros cuadrados de terreno y reforzado o reparado más de cinco kilómetros de túneles. Sin embargo, para los vecinos de Coslada y San Fernando de Henares, cuyos hogares fueron destruidos o dañados, el regreso del metro no es motivo de celebración. Muchos aún no han recibido indemnizaciones y algunos inmuebles siguen bajo vigilancia por riesgo de nuevos derrumbes.
Pérdidas y expectativas: lo que quedó fuera del foco
A raíz de la catástrofe de 2022 se demolieron 73 viviendas, y más de 250 propiedades —desde pisos hasta centros públicos— quedaron en zona de riesgo. Entre los edificios afectados figuran una escuela de idiomas, una guardería, un centro juvenil y otros inmuebles clave para el municipio. Las autoridades locales subrayan que, a día de hoy, el gobierno regional no se ha comprometido a su reconstrucción, mientras que los plazos de realojo e indemnización siguen siendo inciertos para muchas familias.
Algunas de las personas afectadas ya han recibido compensaciones, pero una parte significativa sigue esperando una solución. En ciertos casos, los vecinos han regresado a sus viviendas, aunque otros han perdido todos sus bienes y no han recibido ningún tipo de ayuda. Esto genera entre los afectados un sentimiento de injusticia y cansancio por la lentitud del proceso.
Impacto en la vida y la salud mental
Los problemas derivados del accidente en la línea de metro han afectado no solo la situación material de los vecinos, sino también su estado psicológico. Según datos de estudios independientes, más de la mitad de los damnificados no han podido retomar su vida habitual. Muchos señalan que sufren estrés constante, ansiedad y una sensación de incertidumbre que les impide avanzar.
Las plataformas que agrupan a los afectados siguen luchando por justicia, exigiendo una compensación total y la reconstrucción de los inmuebles dañados. Consideran que solo entonces podrá hablarse de un verdadero final de la crisis ocasionada por la construcción y el funcionamiento de la línea 7B.
¿Y ahora qué?
A pesar de la reapertura oficial del servicio, para muchos vecinos de Coslada y San Fernando de Henares la historia de la línea 7B está lejos de terminar. Mientras unos celebran el regreso de los trenes, otros continúan luchando por sus derechos y confían en que sus demandas serán escuchadas. Las cuestiones de indemnizaciones, reparación de infraestructuras y apoyo psicológico siguen pendientes, lo que augura que aún queda mucho trabajo por delante para todas las partes implicadas.












