
En Alfafar, Manises y Quart de Poblet hoy se respira un ambiente difícil de describir. Hace apenas unos meses, estas ciudades fueron escenario de una tragedia: en otoño de 2024, una potente DANA causó decenas de víctimas mortales y dejó tras de sí una estela de destrucción. Pero ahora, a principios de enero, los vecinos hablan de otra cosa — los millones de euros que ha repartido la lotería de El Niño.
En el bar O’Tonel de Alfafar todavía no saben quién se llevó el premio principal. Pero eso no impide que la gente celebre por sus vecinos. Según Emma Stepanián, que trabaja en el local, desde primera hora han entrado decenas de personas para compartir la noticia: «Hoy es como una fiesta para todos, aunque no hayamos ganado. Después de todo lo que vivimos, esto es como un soplo de aire fresco».
El billete afortunado
El primer premio de El Niño —dos millones de euros por serie— fue para el número 6.703. Ese billete se vendió en varias localidades de la Comunidad Valenciana, entre ellas Alfafar, Manises y Quart de Poblet. En Alfafar, las dos administraciones de lotería estaban cerradas en pleno día, pero eso no impidió los gritos de alegría y las felicitaciones en las calles.
El lotero José Hernández de Alfafar está convencido: «Este año la suerte no llegó por casualidad. Después de lo que vivimos en otoño, aquí la gente se merecía un poco de felicidad». Recuerda que el año pasado su administración ya repartió grandes premios en Navidad, y ahora ha sido el turno de El Niño. Aún no se sabe cuántos billetes afortunados acabaron en manos de los vecinos, ya que las ventas fueron tanto en línea como presenciales.
Manises y Quart de Poblet
En Manises, según Rafael Sanchis, responsable de la tercera administración, se vendieron siete décimos premiados, lo que equivale a 1,4 millones de euros. Todos se compraron a través de la web, por lo que todavía se desconoce la identidad de los afortunados. Sin embargo, Sanchis no oculta su satisfacción: «Cerramos la campaña por todo lo alto. El mes pasado, en Navidad, también tuvimos ganadores».
En Quart de Poblet, por primera vez en la historia de la administración local, se vendió un décimo que logró el premio mayor de El Niño. José María Lendines, responsable de la segunda administración, admite que aún no se lo cree. «Vendí una serie completa: veinte décimos. Todos por ventanilla, y sé que fueron para nuestros vecinos. Ahora la calle está de fiesta».
Ola de fortuna
El número afortunado 6.703 no solo tocó en estas tres ciudades. Entre los municipios ganadores también se encuentran Castelló de Rugat, Denia, Benidorm, Alicante, Burriana, Oliva, Paiporta y una decena de localidades más. En Castelló de Rugat, con apenas 2.500 habitantes, el lotero local, Miguel Crespo, no oculta su emoción: «Por primera vez en la historia hemos vendido un billete con el premio mayor. Para una ciudad tan pequeña, es el acontecimiento del año».
En la provincia de Alicante, hasta seis ciudades resultaron afortunadas. En San Vicent del Raspeig, la suerte sonrió a dos administraciones a la vez. Carmen Guijarro, responsable de una de ellas, comenta: «No sabemos cuántos billetes hemos vendido, pero eso no importa. Lo relevante es que, por primera vez, nos ha tocado un premio así. La gente viene a felicitar y muchos aún ni se han enterado de que ahora son más ricos».
Fiesta tras la adversidad
Este año, El Niño se ha convertido en la Comunidad Valenciana en algo más que una lotería: es un verdadero símbolo de esperanza. Tras la tragedia de octubre, cuando la DANA causó dolor y destrucción, los vecinos de Alfafar, Manises y Quart de Poblet han tenido la oportunidad de empezar el año con una sonrisa. El dinero, por supuesto, no compensa las pérdidas, pero puede ayudar a reconstruir hogares, negocios y, sobre todo, a recuperar la fe en un futuro mejor.
En cada una de estas ciudades hoy se escuchan risas y felicitaciones. La gente sale a las calles, comparte su alegría y hace planes para el futuro. Algunos ya sueñan con reformas, otros con viajes, y hay quienes simplemente celebran que, por fin, la suerte haya mirado hacia su ciudad. Aunque nadie sabe exactamente quién se llevó los millones, hay algo claro: esta vez El Niño realmente trajo la felicidad a donde más se necesitaba.












