
Ha pasado exactamente un año desde que intensas lluvias e inundaciones provocadas por la DANA azotaron catorce municipios de la Comunidad Valenciana. Hoy, el 85% de las empresas industriales en las zonas más afectadas han reabierto sus puertas. Solo alrededor del 6% de las fábricas y plantas no lograron reanudar su actividad, y casi el 10% cesó sus operaciones por otros motivos.
El número de empleados inscritos en la Seguridad Social ya ha superado los niveles registrados antes del desastre. El consumo eléctrico en los polígonos industriales también ha crecido ligeramente en comparación con octubre pasado, lo que refleja la recuperación de la actividad productiva. Sin embargo, no todos los sectores logran superar las consecuencias del temporal al mismo ritmo.
La situación es más complicada en las ciudades. Solo el 70% de las empresas urbanas, en su mayoría pequeños negocios, siguen operando. Muchas de ellas sufrieron pérdidas importantes y largos periodos de inactividad: siete de cada diez compañías resultaron gravemente dañadas, y por ello tuvieron que cerrar durante varios meses. Una de cada cinco empresas urbanas aún no ha reabierto, y otro 10% sigue en proceso de reformas.
La recuperación se financió con recursos propios, donaciones y, en parte, gracias a las ayudas estatales. Alrededor del 40% de las empresas todavía esperan las compensaciones prometidas. La mayoría de las solicitudes han sido tramitadas, pero algunos empresarios aún no han recibido ni un euro. En el sector industrial, el 71,5% de las peticiones han sido satisfechas, el 13% permanecen sin respuesta y el 15% solo ha recibido pagos anticipados.
En el sector servicios la situación es algo peor: se aprobaron el 86% de las solicitudes de indemnización, el 7,5% fueron rechazadas y el 6,4% recibieron pagos parciales. La mayor parte de los fondos provino de compañías de seguros y fondos estatales, mientras que los créditos solo fueron utilizados por unos pocos.
El promedio de los daños para las empresas urbanas fue de 61 mil euros, y la mitad de las compañías valoró las pérdidas entre 30 y 100 mil euros. Solo el 47% de los negocios en las ciudades lograron recuperar completamente su nivel de actividad previo.
A pesar de las dificultades, los empresarios demostraron una notable resistencia. Muchos conservaron los puestos de trabajo y no cerraron sus negocios, incluso teniendo que invertir fondos propios. La recuperación fue más rápida en la industria, aunque para las pequeñas empresas supuso un esfuerzo mayor. Según los expertos, esta recuperación a gran escala no habría sido posible sin el apoyo rápido y eficaz del Estado y las compañías aseguradoras.












