
En Galicia, bajo la presión de lluvias persistentes y tormentas, la muralla romana de Lugo ha llamado la atención de especialistas y autoridades. Este monumento, considerado uno de los mejor conservados del mundo, se ha visto inesperadamente afectado por las condiciones meteorológicas extremas. Los daños detectados tras una serie de temporales demuestran que incluso las construcciones milenarias no están a salvo de los retos climáticos actuales.
A comienzos de año, intensas lluvias azotaron Lugo, llegando a transformar el interior de la muralla en una auténtica laguna. Según informa El Pais, los expertos señalaron que la tierra entre las capas de piedra quedó completamente empapada, lo que provocó que una parte recientemente restaurada no soportara la presión. Durante la noche del 7 de febrero, las piedras se deslizaron como por una pendiente, generando alarma entre quienes velan por la conservación del monumento.
Causas y consecuencias
Los expertos identificaron rápidamente que el tramo derrumbado no correspondía a la mampostería romana original, sino que fue reconstruido a principios del siglo XX. En ese momento, para ensanchar la calle, los constructores emplearon pizarra sin el mortero tradicional, lo que dejó la estructura vulnerable a la humedad. En circunstancias normales, esa mampostería podría haber resistido varias décadas más, pero las actuales anomalías meteorológicas han cambiado el escenario.
El arquitecto responsable de la conservación del muro señaló que antes, entre tormentas, había pausas que permitían que el agua se evaporara. Sin embargo, ahora las lluvias son casi continuas y la pared no soporta la carga. Como explican los especialistas, el agua primero desplazó las piedras inferiores y después toda la estructura se asentó suavemente. Gracias a las tecnologías modernas, la restauración es posible: en los últimos dos años se ha creado un modelo 3D detallado de todo el muro, lo que permite reproducir cada elemento con precisión.
Nuevos enfoques para la conservación
Tras el incidente, el equipo de restauradores y arqueólogos revisó los métodos de control del estado del monumento. En breve, está previsto reforzar el monitoreo e incrementar los puntos de observación de grietas, vegetación y humedad. Las autoridades de Galicia prometieron que se realizarán todos los trabajos necesarios para evitar nuevos daños.
También se presta especial atención a la lucha contra la vegetación. Anteriormente se utilizaban productos químicos para eliminar las plantas, pero ahora los especialistas están adoptando métodos más delicados para no dañar la piedra. Este año, por primera vez, se aplicará una solución especial a base de ácidos naturales que permite controlar el crecimiento de las plantas sin eliminarlas por completo.
Monumento bajo vigilancia
La muralla romana de Lugo se encuentra bajo supervisión constante de especialistas, quienes realizan inspecciones periódicas y desarrollan planes para su conservación. Según informa El Pais, en los próximos dos años se llevará a cabo una nueva fase de trabajos, que incluirá un análisis detallado del estado de más de 500 tramos del muro. En el equipo participan arquitectos, restauradores, historiadores y arqueólogos, lo que permite atender todos los aspectos necesarios para preservar este singular monumento.
Las autoridades destacan que la muralla de Lugo no es solo patrimonio de la ciudad o la región, sino un valor para todo el mundo. La UNESCO exige informes periódicos sobre el estado del monumento, así como planes para su protección. En 2027, Lugo celebrará 20 años de colaboración con la Gran Muralla China, lo que subraya una vez más la relevancia internacional de este sitio.
En los últimos años, en España han aumentado los casos de daños a monumentos históricos provocados por fenómenos meteorológicos extremos. Por ejemplo, en 2024, fuertes lluvias causaron daños en antiguos puentes de Aragón, y en 2025 en Andalucía fue necesario reforzar urgentemente los muros de castillos históricos tras inundaciones. Estos hechos ponen de manifiesto que el cambio climático representa un serio desafío para la conservación del patrimonio cultural del país. Los especialistas continúan buscando nuevas soluciones para proteger estos tesoros únicos de la destrucción.












