
La mañana del jueves, agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional se presentaron en la sede de la aerolínea Plus Ultra en Madrid. El motivo es una investigación sobre posible blanqueo de capitales relacionado con la obtención de ayudas estatales y anteriores subvenciones financieras recibidas por la compañía. La operación se enmarca en un caso que ha vuelto a ser noticia tras varios años de interrupciones y procedimientos judiciales.
Plus Ultra, que mantiene vínculos con Venezuela, recibió en 2021 una ayuda de 53 millones de euros del Grupo Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) dentro del programa de apoyo a empresas estratégicas afectadas por la pandemia. Sin embargo, poco después, la compañía fue objeto de una investigación iniciada por el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid. En ese momento, el caso se archivó por un error procesal: la jueza no prorrogó el plazo de la instrucción y la acusación no pudo formalizarse a tiempo.
Idas y vueltas judiciales
En noviembre de 2022, la Audiencia Provincial de Madrid respaldó la postura de Plus Ultra, que impugnaba la legalidad de presentar cargos una vez vencidos los plazos establecidos por la ley. Los magistrados señalaron que la empresa no podía ser citada a declarar si se habían incumplido los tiempos procesales. La jueza Esperanza Collazos programó interrogatorios para mayo y junio, pero ninguno llegó a celebrarse. Finalmente, el caso fue archivado y, en enero de 2023, la jueza dictó el sobreseimiento provisional de la investigación.
En esa investigación, los acusadores eran representantes de los partidos Vox, Partido Popular (PP) y la organización Manos Limpias. Intentaban determinar si fueron legales las acciones del gobierno al conceder fondos del programa de apoyo a empresas estratégicas a Plus Ultra. Peritos designados por el tribunal afirmaban que la aerolínea estaba al borde de la quiebra desde 2019 y no podía optar a ayudas estatales. Sin embargo, informes de SEPI y de dos consultoras independientes confirmaron que, al momento de recibir los fondos, Plus Ultra no estaba en proceso de liquidación. Los abogados del Estado y la Fiscalía de Madrid no vieron entonces indicios de delito.
Reanudación de la investigación
Actualmente, la investigación ha vuelto a activarse y está bajo supervisión de la Fiscalía Anticorrupción. Los detalles de la nueva operación aún no se han hecho públicos, aunque se sabe que el caso guarda relación con episodios anteriores y, posiblemente, sigue bajo la instrucción de la misma jueza de antes. La investigación vuelve a analizar las circunstancias en torno a la concesión y el uso de fondos públicos por parte de la aerolínea.
Se presta especial atención a la cuestión de por qué parte de los fondos asignados a Plus Ultra se destinó al pago de deudas con la empresa estatal venezolana PDVSA. Representantes de la aerolínea argumentaron que estos pagos eran necesarios debido a deudas que no pudieron saldarse anteriormente por las sanciones internacionales y el bloqueo de las cuentas de PDVSA. Sin embargo, expertos independientes del tribunal señalaron que esta prioridad en los pagos genera dudas, ya que la compañía tenía otras obligaciones financieras más urgentes.
Interrogantes sobre el apoyo estatal
En la investigación anterior se discutió hasta qué punto Plus Ultra tenía justificación para recibir ayuda estatal. Expertos judiciales y la parte acusadora señalaron indicios de insolvencia financiera de la aerolínea incluso antes de la pandemia. Al mismo tiempo, los informes oficiales de SEPI y consultoras apuntaban lo contrario. La legalidad de la concesión de fondos y su posterior uso sigue siendo un tema abierto a día de hoy.
Por el momento no se informa si hubo detenciones o incautación de documentos durante el registro. La investigación continúa y podrían surgir nuevos detalles en breve. La operación de la UDEF se suma a la serie de controversias en torno al apoyo público a Plus Ultra y sus vínculos financieros con empresas extranjeras.












