
El descenso de las temperaturas ha traído un alivio temporal en la lucha contra los incendios forestales en el noroeste de España. Sin embargo, las discrepancias políticas entre el gobierno central y las administraciones regionales se han intensificado. Virginia Barcones, directora del servicio nacional de protección civil, acusó a los líderes de Galicia, Castilla y León y Extremadura de formular demandas infundadas a Madrid y de crear una polémica artificial en torno al reparto de recursos para la extinción de los incendios.
Según Barcones, los dirigentes regionales, representantes del partido de la oposición, están presentando solicitudes a sabiendas imposibles de cumplir, incluyendo la petición de despliegue de unidades militares por encima de las capacidades previstas para este tipo de emergencias. Subrayó que el traslado de maquinaria pesada y medios aéreos requiere tiempo y logística, y que las acusaciones de lentitud no corresponden a la realidad.
Barcones también señaló que la responsabilidad de la respuesta inmediata ante los incendios recae en las administraciones regionales, y que el gobierno central ha proporcionado todos los recursos solicitados. Expresó su preocupación por los intentos de algunos políticos de trasladar la responsabilidad de las consecuencias del desastre natural a Madrid, para evitar discutir sus propios errores en la organización del trabajo a nivel local.
Como ejemplo de una coordinación ineficaz, Barcones citó un caso en el que una brigada de bomberos enviada a una región no pudo recibir instrucciones precisas sobre adónde dirigirse durante mucho tiempo y permaneció parada en una gasolinera. Además, se reveló que en Castilla y León algunos puestos de mando, asignados a petición de la región, fueron activados con retraso o no se utilizaron plenamente.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, también criticó a las autoridades regionales, recordando que las unidades y equipos del ejército participaron desde los primeros días de la situación de emergencia. Según ella, parte de los recursos no se utilizaron debido a la responsabilidad de las administraciones locales.
Actualmente, más de 1.400 militares participan en la lucha contra el fuego, y unas 2.000 personas más prestan apoyo y relevo a las tripulaciones. También se han sumado fuerzas internacionales: en territorio español operan aeronaves y bomberos de Italia, Países Bajos, Chequia, Eslovenia, Alemania, Francia y Finlandia. Se espera la llegada de especialistas rumanos, pero su participación está aplazada, ya que Extremadura rechazó incluirlos en su contingente por la falta de equipo propio.
Según datos del sistema europeo de satélites Copernicus, desde principios de año en España han ardido casi 392.000 hectáreas de bosque, de las cuales unas 350.000 solo en las últimas semanas. Los ecologistas advierten que 2025 podría ser un año récord en cuanto a superficie quemada en las últimas décadas.
Preocupa especialmente el incendio en la zona de Jarilla (Harilla), en Extremadura, donde el fuego ya ha arrasado 16 mil hectáreas y amenaza el valle de Jerte. En la región participan más de 20 aeronaves, pero el fuerte viento dificulta la labor de los equipos de emergencia. Los habitantes de localidades limítrofes con Salamanca se mantienen preparados para una posible evacuación.
En Galicia, siguen activos siete grandes focos en la provincia de Ourense, donde ya se han destruido más de 67,5 mil hectáreas. El incendio más extenso continúa siendo el de Larouco, que en una semana se ha extendido por 20 mil hectáreas y ha afectado a diez municipios, cruzando el río Sil hacia la provincia de Lugo.
En Castilla y León la situación se va estabilizando poco a poco. En particular, el incendio en Yeres, que afectó al parque natural de Las Médulas —reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, ha sido rebajado a un nivel inferior de peligro. Gracias a la mejora de las condiciones, los habitantes de varias aldeas evacuadas ya han regresado a sus hogares.
En la región continúa la lucha contra siete grandes incendios, entre ellos en Fasgar, Anllares del Sil, Barniedo de la Reina, Llamas de Cabrera y Guestoso (todos en la provincia de León), así como en Porto (Zamora) y Cardaño de Arriba (Palencia). Las autoridades destacan que las condiciones meteorológicas favorecen la contención de los focos y esperan una mejora progresiva de la situación.
Mientras tanto, la conexión ferroviaria entre Madrid y Galicia, interrumpida por los incendios, ha sido restablecida. Esto permitirá agilizar la llegada de ayuda y la evacuación de la población si fuera necesario.
Expertos señalan que la actual temporada de incendios ha sido una de las más difíciles para España en los últimos años. Las autoridades de todos los niveles hacen un llamado a la coordinación y a evitar la politización en la lucha contra el fuego, con el fin de minimizar los daños a la naturaleza y a la población.












