
En España ha estallado un nuevo escándalo político: la dirección federal del Partido Socialista (PSOE) ha suspendido la militancia de Antonio Navarro, líder de la agrupación en Torremolinos. La decisión se produce tras la denuncia de una militante del partido, que lo acusó de acoso sexual. A raíz de ello, la Fiscalía de Málaga abrió una investigación preliminar y Navarro fue notificado sobre la apertura de un expediente disciplinario.
La mujer que presentó la denuncia ya había recurrido previamente al canal interno del partido, creado tras el último congreso en Sevilla. Sin embargo, según su testimonio, el comité encargado de combatir el acoso no tomó medidas ni informó a la dirección. Solo después de que el caso se hiciera público, la Fiscalía intervino y la dirección del partido decidió suspender temporalmente a Navarro de todas sus funciones.
Reacción del partido
La resolución del comité federal del PSOE indica que Antonio Navarro dispone de un plazo de diez días para presentar un recurso ante la comisión de ética y garantías. Se trata del procedimiento habitual en este tipo de situaciones, cuando se investigan posibles infracciones internas. Paralelamente, la secretaría de la organización en Málaga exigió que Navarro entregue sus actas de concejal tanto en el ayuntamiento como en la administración provincial.
Es interesante que la dirección local de los socialistas en Málaga estuviera al tanto de la situación, a pesar de no haber recibido notificaciones oficiales del comité anticorrupción. Las razones por las cuales la denuncia se remitió a la fiscalía solo después de una comunicación interna siguen sin estar claras. Como resultado, tras iniciarse la investigación, la presión sobre Navarro aumentó y se le sugirió renunciar a todos sus cargos.
Carta de apoyo
En medio del creciente escándalo, ocho mujeres de la dirección de la agrupación del PSOE en Torremolinos firmaron una carta abierta en defensa de Antonio Navarro. En su declaración, subrayaron que nunca habían presenciado actitudes sexistas, acoso o conductas inapropiadas por parte de Navarro. Según ellas, la relación entre él y la denunciante siempre fue respetuosa y no superó los límites de la amistad.
Las autoras de la carta también recordaron la importancia de mantener la presunción de inocencia y abogaron por criterios unificados para tratar este tipo de casos. Establecieron paralelismos con otros incidentes mediáticos relacionados con miembros del partido y manifestaron su descontento con la rapidez con la que se decidió apartar a Navarro, sin que él pudiera defender su postura.
Discrepancias internas en el partido
La situación en Torremolinos ha dejado al descubierto las divisiones internas dentro del PSOE. Por un lado, el partido busca demostrar tolerancia cero ante los casos de acoso y responder con rapidez a este tipo de acusaciones. Por otro, algunos militantes creen que las decisiones se están tomando de forma precipitada y sin la debida investigación. Esta tensión se acentúa aún más en el contexto de otros escándalos recientes que han involucrado a altos cargos del partido.
En la carta de las mujeres dirigentes también se destaca que fueron testigos de la relación entre Navarro y la denunciante, y que no observaron signos de presión ni de agresión. Sostienen que la relación entre ambos era simplemente de amistad e insisten en que no se saquen conclusiones apresuradas antes de que termine la investigación.
Próximos pasos
Ahora, el futuro de Antonio Navarro depende de los resultados de la investigación de la fiscalía y del procedimiento interno del partido. En las próximas semanas, deberá presentar su versión ante la comisión de ética. Por el momento, está suspendido de toda actividad y cargo en el partido, y su porvenir político sigue en el aire.
Si no lo sabía, Antonio Navarro es un político conocido en Andalucía y encabeza la agrupación local del PSOE en Torremolinos. El Partido Socialista (PSOE) es una de las principales fuerzas políticas de España, históricamente comprometida con la justicia social y los derechos ciudadanos. Los escándalos internos y las medidas disciplinarias han sido objeto de atención pública en los últimos años, especialmente en el contexto de la lucha contra la discriminación y el acoso.












