
En la región metropolitana de España se ha registrado un avance significativo en el tratamiento de los miomas uterinos. El Hospital Universitario de Móstoles se ha convertido en el escenario de implementación de una tecnología mínimamente invasiva de termoablación por microondas. Este método permite destruir formaciones benignas en el útero mediante una aguja especial que se introduce, bajo control ecográfico, a través de la vagina directamente en el tumor. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, lo que evita a las pacientes la necesidad de una hospitalización prolongada.
La técnica resulta especialmente relevante, considerando que los miomas pueden afectar hasta a la mitad de las mujeres y suelen ser causa de problemas de fertilidad. En el primer año desde su implementación en Móstoles, ya han recibido tratamiento 14 mujeres. El personal médico no solo realiza las intervenciones, sino que también comparte su experiencia con colegas de otras comunidades autónomas, incluidas Canarias, Cataluña, Galicia y el País Vasco.
La termoablación por microondas se diferencia de otros métodos mínimamente invasivos, como la ablación por radiofrecuencia, por su acción más uniforme sobre los tejidos. Este procedimiento ayuda a interrumpir el suministro sanguíneo al tumor y destruye los receptores hormonales implicados en el crecimiento del mioma. A diferencia de las intervenciones quirúrgicas tradicionales, como la laparoscopía o la laparotomía, la nueva tecnología no requiere varios días de hospitalización y reduce el periodo de recuperación a solo unos días.
Sin embargo, este método no es adecuado para todas las pacientes. Aquellas a quienes se les recomienda pueden lograr una reducción significativa del tamaño del mioma y alivio de los síntomas, especialmente de las hemorragias, en cuestión de meses. En algunos casos, los nódulos pequeños desaparecen por completo, mientras que los más grandes pueden reducirse hasta en un 90% en un año. Para las mujeres que reciben tratamiento por infertilidad, esta técnica representa una auténtica salvación: pueden iniciar los procedimientos de FIV apenas cuatro meses después de la termoablación, mucho antes que tras una cirugía convencional.












