
En el Congreso de los Diputados en Madrid se celebró un acto conmemorativo en honor a las víctimas de la dictadura de Franco. Se cumplen exactamente cincuenta años desde que se ejecutaron las últimas sentencias de muerte en España. Ese día, la sala se llenó de familiares de las víctimas, políticos y figuras públicas que, una vez más, recordaron al país el alto precio pagado por la libertad y la democracia.
El homenaje tuvo lugar en el marco del día nacional de recuerdo a las víctimas del golpe de Estado, la guerra civil y la posterior dictadura. Unas cien personas se dieron cita en la sala, incluyendo algunos de los que sufrieron personalmente la represión. Sin embargo, representantes de ciertas fuerzas políticas, especialmente de partidos de derecha, boicotearon la ceremonia, lo que desató un intenso debate en la sociedad.
Discrepancias políticas e historias personales
El rechazo de varios diputados a participar en el acto conmemorativo estuvo motivado porque entre los últimos ejecutados había miembros de organizaciones radicales. Esta decisión provocó una enérgica reacción por parte de las familias de las víctimas, quienes insistieron en la importancia de recordar a todas las víctimas del régimen, independientemente de sus ideas políticas. En la sala se escucharon palabras de gratitud hacia los últimos supervivientes de la resistencia antifranquista, cuyas historias se han convertido en símbolo de la lucha por los derechos y libertades.
Se prestó especial atención al papel de la educación y la cultura en la preservación de la memoria histórica. Escritores que dedicaron sus libros a los acontecimientos de aquellos años compartieron historias personales que se convirtieron en su punto de partida para estudiar las páginas trágicas del pasado. Uno de los autores relató cómo un paseo casual con su hijo por los alrededores de Madrid lo llevó a un lugar donde fueron fusiladas tres de las últimas víctimas del régimen. Este descubrimiento fue un shock para él y lo inspiró a escribir un libro.
Una memoria que une y divide
Al finalizar la ceremonia, sonó una canción dedicada a quienes sufrieron la represión. La actuación musical fue un acorde emotivo que recordó la importancia de no olvidar las lecciones de la historia. A pesar de las diferencias, este día volvió a demostrar que la memoria del pasado sigue siendo una parte esencial del diálogo nacional y condiciona la actitud de la sociedad hacia la justicia y los derechos humanos.
La celebración de este tipo de actos en España sigue generando controversia, pero también sirve como recordatorio de la necesidad de defender los valores democráticos y evitar la repetición de los errores trágicos del pasado. En este día, Madrid volvió a escuchar un llamamiento a la unidad y al respeto por la memoria de todas las víctimas de la dictadura.












