
En enero de 2026, Miguel López-Valverde, responsable de digitalización en el gobierno de Madrid, viajará a Israel. Su misión es entablar un diálogo directo con empresas y organismos israelíes para establecer nuevos canales de cooperación en ciberseguridad. Esta iniciativa cobra especial relevancia en medio de los debates sobre la reconstrucción de Gaza y las complejas relaciones entre España e Israel tras los acontecimientos de 2023.
Las autoridades madrileñas, bajo el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso, no ocultan su interés en la experiencia israelí para proteger infraestructuras críticas. En los comunicados oficiales se destaca que el objetivo del viaje es conocer las mejores prácticas, fortalecer los lazos institucionales y atraer inversiones a la región. Sin embargo, tras estas declaraciones formales se esconde un juego político mucho más complejo, donde cada gesto y cada encuentro adquieren un significado especial.
Tecnología y política
Durante su visita, López-Valverde tiene previsto reunirse con representantes de las principales empresas del sector, incluido Leshem Institute de Rafael Advanced Defense Systems, Check Point y Pentera. También están programadas reuniones con el Israel National Cyber Directorate (INCD) y una visita al Technion, la universidad tecnológica más antigua del país.
Se presta especial atención a la participación en el foro internacional CyberTech Tel Aviv 2026, que reunirá a representantes de gobiernos, grandes corporaciones, startups y fondos de inversión de todo el mundo. En este evento, el funcionario madrileño presentará la estrategia de desarrollo digital de la región, esperando captar el interés de potenciales socios e inversores.
Todo esto ocurre en medio de la controvertida reputación de Israel en Europa tras la guerra en Gaza. A pesar de las decenas de miles de víctimas palestinas, el gobierno de Madrid sigue mostrando lealtad y apertura a la colaboración con entidades israelíes. Esta postura genera dudas en parte de la sociedad española, pero las autoridades regionales parecen no tener intención de modificar su rumbo.
Dinero e influencia
La atención no solo se centra en la visita en sí, sino también en el aspecto económico. En julio de 2024, el gobierno de Ayuso destinó casi 15 mil euros para organizar un viaje de cinco días para un grupo de periodistas e influencers israelíes. La cantidad quedó justo en el límite que obliga a convocar una licitación pública—la diferencia fue de apenas ocho euros. Así, se evitó el concurso público y mayores repercusiones mediáticas.
Esta práctica no es nueva para Madrid. Ya en 2018, las autoridades regionales financiaron visitas similares, cubriendo no solo el alojamiento y la comida de los invitados, sino también excursiones, catas de vino e incluso cenas con espectáculos en emblemáticos locales madrileños. Entonces, los gastos superaron los 10.000 euros, y entre las actividades destacaban espectáculos de flamenco y exclusivas catas en históricas bodegas.
Tal generosidad genera desconcierto entre parte de la opinión pública, especialmente en un contexto de dificultades económicas y debates constantes sobre la transparencia del gasto público. Sin embargo, las autoridades regionales siguen apostando por la “soft power” y la promoción de la imagen de Madrid entre los líderes de opinión israelíes.
Contexto y consecuencias
La visita de López-Valverde no es un simple viaje de trabajo. Forma parte de una estrategia a largo plazo orientada a fortalecer los lazos con Israel, pese a las discrepancias internacionales y controversias internas. En febrero de 2023, la propia Díaz Ayuso ya visitó Israel, donde se reunió con el presidente Isaac Herzog. Desde entonces, el gobierno regional ha recalcado en varias ocasiones su apoyo al lado israelí, incluso cuando el Madrid oficial adoptaba una posición más moderada.
En este momento, mientras la atención internacional se centra en la reconstrucción de Gaza, las autoridades madrileñas apuestan por una colaboración tecnológica y el intercambio de experiencia en el ámbito de la ciberseguridad. En un contexto donde las amenazas digitales son cada vez más sofisticadas, este tipo de cooperación puede resultar sumamente valiosa. No obstante, no hay que perder de vista el componente político: cada paso en esta dirección inevitablemente se convierte en tema de debate y objeto de críticas.
La cuestión sobre si estos gastos están justificados y si este tipo de visitas son realmente efectivas sigue abierta. Pero hay algo claro: Madrid no tiene intención de abandonar su rumbo de acercamiento a Israel, aunque esto genere reacciones mixtas en la sociedad y en los círculos políticos.












