
A finales de noviembre, se prevé una gran ola de protestas en el ámbito universitario de Madrid. Seis de las principales universidades públicas de la capital —Complutense, Autónoma, Rey Juan Carlos, Politécnica, Carlos III y Alcalá de Henares— han anunciado una huelga de dos días. El motivo es la fuerte reacción a la política de las autoridades regionales, que según los manifestantes, pone en peligro el futuro de la educación superior.
Los organizadores de la protesta aseguran que el nivel actual de financiación no solo es insuficiente para las necesidades reales, sino que obliga a las universidades a buscar ingresos privados, lo que, en su opinión, desvirtúa la esencia misma de las instituciones educativas. Según sus cálculos, la proporción del presupuesto destinada a las universidades está muy por debajo del mínimo legal. Esto, sostienen, amenaza la independencia y la calidad de la enseñanza.
El proyecto de ley genera inquietud
Sin embargo, los problemas económicos son solo una parte del conflicto. El nuevo proyecto de ley sobre el sistema de educación superior en Madrid (LESUC) ha provocado igual indignación. Profesores y alumnos temen que el texto limite la autonomía universitaria e imponga medidas excesivamente restrictivas frente a las protestas. La preocupación crece en el ámbito académico: muchos ven en este proyecto una amenaza para la libertad de expresión y el debate científico.
En vísperas de la huelga, en los campus se celebran encuentros, clases magistrales en la calle, actividades creativas y asambleas abiertas. Del 10 al 21 de noviembre, los activistas han preparado una programación intensa para visibilizar el problema y preparar a los participantes para las movilizaciones masivas.
Protestas de gran alcance y reivindicaciones
Durante los días de huelga, los organizadores planean realizar concentraciones frente a la sede del parlamento regional y el departamento de educación, así como una manifestación a nivel ciudad. La convocatoria está abierta no solo a estudiantes y personal universitario, sino también a cualquiera que apoye la idea de una educación accesible.
A pesar de la reciente declaración de las autoridades sobre un aumento del 6,5% en la financiación, los activistas consideran que esta medida es insuficiente. Advierten que, si la situación no cambia antes de la aprobación del presupuesto en diciembre, las protestas podrían continuar incluso durante el periodo de exámenes.
El futuro de las universidades está en juego
El movimiento por los derechos universitarios no piensa dar marcha atrás. Sus integrantes planean aumentar la presión sobre el gobierno regional para impedir la aprobación de leyes y presupuestos que, a su juicio, perjudican al sistema educativo. Para muchos, esta no es solo una lucha por recursos, sino una cuestión de preservar el potencial científico y la independencia de las universidades de Madrid.
El punto álgido de la campaña será una gran manifestación el 27 de noviembre frente al parlamento. Profesores, estudiantes y personal universitario tomarán las calles para exigir cambios reales. Los organizadores insisten: si las autoridades no ceden, el movimiento de protesta solo cobrará más fuerza.












