
En enero de 2026, España se encuentra nuevamente al borde de una huelga médica a gran escala. Médicos de diferentes regiones del país han decidido salir a las calles y suspender su actividad durante dos días para exigir un estatus especial y nuevas condiciones laborales. Sus demandas son claras y contundentes: la profesión está cansada de ser ignorada y reclama el respeto que merece por sus particularidades.
La organización Apemyf, que agrupa a sindicatos médicos regionales, fue la promotora de esta protesta. Médicos de Madrid, Cataluña, País Vasco, Galicia, Canarias, Asturias, Aragón, Valencia, Murcia y La Rioja se sumaron al llamado a la huelga. En total, son 175.000 profesionales dispuestos a paralizar su labor en centros de salud y hospitales. No se trata de una movilización más; es un grito de auxilio y un intento de cambiar un sistema que, según los médicos, necesita una reforma urgente.
Exigencias de los médicos
El eje del conflicto gira en torno al llamado «Estatuto Marco» (Estatuto Marco), que regula las condiciones laborales de todo el personal sanitario. Los médicos consideran que su voz fue ignorada durante las negociaciones con el Ministerio de Sanidad y que sus intereses quedaron relegados frente a los grandes sindicatos. Reclaman un documento propio que contemple las particularidades de su profesión: guardias nocturnas, responsabilidad y condiciones especiales de trabajo.
El Ministerio, por su parte, se opone rotundamente a la creación de un estatus especial para los médicos. Los funcionarios consideran que esto provocaría una fractura en el sistema sanitario y alteraría el equilibrio entre todas las categorías de profesionales de la salud. Sin embargo, los sanitarios no piensan dar marcha atrás: están cansados de promesas vacías y creen que solo una huelga masiva puede desbloquear la situación.
Geografía de la protesta
La huelga abarcará prácticamente todo el país. Médicos de Madrid, Cataluña, País Vasco, Galicia, Islas Canarias, Asturias, Aragón, Valencia, Murcia y La Rioja ya han confirmado su participación. En la capital, el 14 de enero se celebrará una gran manifestación: la columna de sanitarios partirá desde el Congreso de los Diputados y terminará la marcha en la sede del Ministerio de Sanidad. Se espera que este evento sea una de las protestas más importantes de la sanidad española en los últimos años.
A la huelga se han sumado no solo sindicatos regionales, sino también grandes organizaciones como Metges de Catalunya, Amyts (Madrid), Sindicato Médico de Euskadi (País Vasco), Sindicato Médico de Navarra, O’MEGA (Galicia), SEMCA (Canarias), SIMPA (Asturias), CESM Aragón (Aragón), SIMEGA (Galicia), Sindicato Médico Avanza Valencia, MUD, AME, Sindicato Asociación Avanza Médica (Murcia), Sindicato Médico de La Rioja, SMP y SIME (Madrid). CESM y Sindicato Médico Andaluz también han expresado su apoyo, aunque no participan directamente.
Postura de las autoridades
El Ministerio de Sanidad, encabezado por Mónica García, ha decidido atender la protesta y ha solicitado la opinión de las autoridades regionales. En una carta dirigida a las autonomías, el ministerio pide que se pronuncien sobre cuestiones clave: si es necesario un estatus específico para los médicos, si debe incrementarse la remuneración de las guardias nocturnas y si estos turnos deben ser voluntarios. Las autoridades destacan que ya han alcanzado un preacuerdo con otros sindicatos sobre el nuevo «Estatuto Marco», que consideran una reforma muy esperada.
Sin embargo, los médicos consideran que sus demandas van más allá de este documento y afectan directamente a la política de personal en las comunidades. Insisten en que, si no se toma en cuenta su opinión, el sistema sanitario no podrá funcionar de manera eficiente. Para muchos, la cuestión de la remuneración de las guardias y la voluntariedad de los turnos nocturnos se ha vuelto fundamental.
Desacuerdos y perspectivas
La situación se complica porque las negociaciones entre el ministerio y los principales sindicatos, como CSIF, CCOO, UGT, SATSE-FSES y CIG-Saúde, están a punto de concluir. Pero los médicos se sienten excluidos del proceso y temen que sus intereses vuelvan a quedar al margen. No ocultan su decepción y están dispuestos a llegar hasta el final si las autoridades no ceden.
Los médicos en España están cansados de ser simples figurantes en su propia profesión. Sus demandas no son un capricho, sino un intento de protegerse a sí mismos y a sus pacientes del agotamiento y la sobrecarga. La huelga prevista para enero podría convertirse en un punto de inflexión para todo el sistema sanitario del país. Y si las autoridades no prestan atención a esta llamada de alerta, las consecuencias podrían ser mucho más graves que solo dos días sin consultas.












