
España pone en marcha una gran regularización para extranjeros que están en el país sin papeles. Esta medida afecta no solo a los propios migrantes, sino también a la economía, el mercado laboral y el ámbito social. Según El Pais, las autoridades prevén que el nuevo procedimiento permitirá legalizar a unas 500 mil personas, lo que puede cambiar significativamente la situación del empleo y reducir la economía sumergida.
El Gobierno ha aprobado un decreto especial que modifica las normas para extranjeros que residen en España sin estatus oficial. Ahora podrán solicitar un permiso de residencia y trabajo por un año. Tras ese periodo, podrán pasar a otros tipos de permisos contemplados en la ley. Las autoridades aseguran que la tramitación será ágil y que el acceso a la sanidad y los servicios sociales se facilitará.
Procedimiento para presentar solicitudes
Desde el 16 de abril se abre el plazo de solicitudes, que estará vigente hasta el 30 de junio. Los documentos pueden entregarse tanto de forma presencial como online. Para la presentación a distancia, estará activa la plataforma Mercurio, disponible en las webs del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, así como del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. La tramitación online estará disponible las 24 horas, todos los días, lo que resulta clave para quienes tienen horarios atípicos o no pueden acudir a una oficina.
Para la presentación presencial será necesario solicitar cita previa. A partir del 16 de abril se podrá pedir cita en la web del Ministerio o llamando al 060. La recepción de documentos en las oficinas comenzará el 20 de abril. No todas las sucursales aceptarán solicitudes — la lista de oficinas disponibles se publicará aparte. Además, los documentos podrán entregarse en algunas oficinas de Correos y en oficinas de servicios sociales que serán habilitadas especialmente para gestionar las solicitudes.
Quién puede participar
Tendrán derecho a la regularización los extranjeros que residan en España al menos cinco meses antes del 1 de enero de 2026. Es imprescindible no tener antecedentes penales ni en España ni en el país de origen, así como no representar un peligro para el orden público. Los solicitantes deberán acreditar su residencia en el país mediante cualquier documento oficial o privado: empadronamiento, facturas de servicios, contrato de alquiler, abonos de transporte y otros documentos comprobables.
Además, será necesario demostrar vínculos laborales, incluso si el trabajo era no oficial, o acreditar una situación vulnerable o convivencia con familia donde haya menores o personas dependientes. El procedimiento también abarca a quienes hayan solicitado protección internacional hasta finales de 2025, sin importar el resultado de la solicitud.
Documentos y plazos
Para presentar la solicitud se requiere un pasaporte vigente o caducado, o bien otro documento de identidad. Es fundamental acreditar la ausencia de antecedentes penales. Si no es posible obtener el certificado del país de origen, se puede solicitar a las autoridades españolas que lo gestionen a través de canales diplomáticos. Este trámite puede tardar hasta tres meses; si tras ese plazo el documento no llega, el solicitante dispondrá de 15 días adicionales para obtenerlo por su cuenta. Sin este paso, no será posible participar en el proceso de regularización.
Las autoridades prevén que desde la presentación de la documentación completa hasta la obtención del permiso de trabajo transcurran como máximo 15 días. Sin embargo, según los juristas, en la práctica el trámite puede prolongarse hasta medio año o más, especialmente si se requiere una verificación adicional de información o documentos. El plazo oficial de respuesta de la administración es de tres meses.
Qué implica el nuevo estatus
Quienes obtengan el permiso podrán trabajar legalmente en cualquier sector y en cualquier región de España. El documento tiene una validez de un año, tras lo cual es posible acceder a otros tipos de permisos contemplados en la ley. Los hijos de los solicitantes que se encuentren en España también podrán obtener un estatus legal por cinco años, lo que les dará acceso a atención médica, educación y otros servicios sociales.
La solicitud puede ser presentada no solo por el propio extranjero, sino también por su representante: un abogado, un trabajador social o un empleado de una de las 150 organizaciones registradas como asistentes en temas migratorios. Este enfoque busca facilitar el proceso para quienes no dominan el español o no están familiarizados con los trámites burocráticos.
En los últimos años, España impulsa activamente los servicios digitales para la administración pública. Por ejemplo, recientemente en Madrid se instalaron cámaras y códigos QR para verificar documentos electrónicos durante las elecciones, lo que según russpain.com, ha mejorado la transparencia y la confianza en el proceso. Soluciones digitales similares ahora se aplican a los trámites migratorios, con el objetivo de acelerar la gestión de solicitudes y reducir la carga sobre las oficinas.
En los últimos años, España ya ha puesto en marcha campañas de regularización de migrantes, pero es la primera vez en mucho tiempo que se lleva a cabo una iniciativa de esta magnitud. En 2005, el país legalizó a cientos de miles de personas, logrando reducir el empleo informal y aumentar los ingresos públicos. Entonces, el procedimiento duró varios meses y provocó largas colas en las oficinas. Ahora, las autoridades apuestan por la digitalización y la simplificación de los trámites para evitar errores del pasado y agilizar la integración de los nuevos residentes.












