
En Melilla ha comenzado una amplia operación para prevenir el cruce ilegal de la frontera. Agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y unidades locales realizaron inspecciones en la zona de la feria y en el puerto comercial. Como resultado, en las primeras horas de la operación se detectó a 13 personas que intentaban salir de la ciudad ocultas en equipos destinados al transporte hacia la península.
La mayoría de los detenidos resultaron ser menores de edad, supuestamente de entre 12 y 14 años. Tras su identificación, fueron trasladados a un centro especializado, donde permanecen bajo la tutela de la autonomía. Según representantes de las fuerzas de seguridad, el objetivo principal del operativo no es solo combatir la migración ilegal, sino también prevenir intentos de salida clandestina que ponen en riesgo la vida.
Las medidas de seguridad incluyen patrullas aéreas y marítimas, así como el uso de tecnologías avanzadas. Se utilizan cámaras térmicas, drones y perros especialmente entrenados para buscar personas en lugares de difícil acceso. Los agentes inspeccionan cuidadosamente todos los vehículos utilizando linternas y otros dispositivos para asegurarse de que no haya pasajeros ocultos.
Durante la primera fase de la operación, iniciada durante la noche tras finalizar las fiestas locales, cinco personas fueron encontradas en el recinto de la feria. Más tarde, tras inspeccionar camiones en el puerto, se detectaron otros ocho migrantes. Entre ellos había tanto adultos como menores, que intentaban aprovechar el retorno de las atracciones a la península para desplazarse de manera ilegal.
La operación continuará hasta que se haya retirado todo el material de la feria. Se presta especial atención al aspecto humanitario: en el pasado, intentos similares provocaron consecuencias trágicas debido a la falta de agua, alimentos y a las condiciones peligrosas durante el trayecto. Las autoridades subrayan que sus acciones buscan prevenir este tipo de incidentes y proteger la vida de los menores de edad.












