
La noche del 29 de octubre de 2024 se vivió un episodio dramático en Valencia, que aún se comenta en los pasillos del poder. El entonces presidente del gobierno autonómico, Carlos Mazón, recibió en su teléfono un mensaje que, como se ha sabido ahora, fue clave en la gestión de la emergencia. Cuarenta y cinco minutos antes de que sonara la alerta masiva Es Alert en toda la provincia, su mano derecha, el secretario de Presidencia Cayetano García, le advirtió: «Habrá muchísimos afectados».
Este mensaje breve pero contundente forma parte ahora del acta notarial oficial, que recopila todas las comunicaciones entre García, Mazón y otros altos cargos, incluido el exdirector de emergencias Emilio Argüeso. El documento ya está en manos de la investigación liderada por la jueza Nuria Ruiz Tobarra, de Catarroja (Valencia).
A las 19:20, García envió a Mazón el primer mensaje: «Todo listo». Después le remitió un esquema con posibles medidas de apoyo, subvenciones e incluso la opción de declarar zona catastrófica. La respuesta del presidente tardó casi una hora. No fue hasta las 20:13, cuando la alerta ya se difundía en los móviles de los residentes, que Mazón contestó brevemente: «Bien preparado. Luego lo comentamos».
La crisis al detalle
En el momento en que García envió su primer mensaje, Mazón acababa de acompañar a la periodista Maribel Vilaplana al aparcamiento en el centro de Valencia. Habían pasado casi cuatro horas juntos durante el almuerzo. Pocos minutos después de lanzar la alerta masiva, García volvió a comunicarse con Mazón: «La alerta ha sido enviada». La respuesta fue concisa: «Sí». Tras esto, el consejero ofreció su ayuda: «¿Necesitas que vaya a algún sitio?». Mazón lo rechazó: «No».
Toda esta correspondencia, como se ha sabido, se convirtió en una parte clave de la investigación. Revela cómo se tomaron las decisiones en pleno desarrollo de la catástrofe y quién tenía realmente el control de la situación. Aun así, surgen preguntas: ¿por qué la reacción ante mensajes tan alarmantes fue tan contenida? ¿Y por qué pasaron casi 45 minutos entre la primera advertencia y el envío de la alerta?
Entre bastidores del mando
En los mensajes aparecen otros detalles. Por ejemplo, el exdirector de emergencias Emilio Argüeso informó a García ya en la mañana, a las 12:17, que había llegado al centro de emergencias 112. Ese día, el centro recibió más de 20.000 llamadas. A las 19:05, después de que el caudal de agua del Barranco del Poyo inundara ciudades como Catarroja y Paiporta, García solicitó a Argüeso información actualizada sobre la zona de Requena: «¿Hay información sobre afectados en Requena?». La respuesta fue breve: «Te escucho».
Estos mensajes no solo reflejan la rutina burocrática, sino también la tensión nerviosa que reinaba aquel día. Los funcionarios intercambiaban frases breves, casi telegráficas, intentando mantenerse al tanto de los acontecimientos. Sin embargo, a pesar de toda la rapidez en la comunicación, la sensación de una tragedia inevitable no abandonaba a ninguno de los participantes en la correspondencia.
Preguntas para las autoridades
Ahora, cuando los detalles de estas conversaciones se han hecho públicos, surgen muchas preguntas sobre las acciones del liderazgo autonómico. ¿Por qué decisiones tan importantes se tomaron en un círculo tan reducido y por qué la reacción ante las señales de alerta fue tan contenida? ¿Realmente los trámites burocráticos fueron más importantes que las vidas humanas?
Sin embargo, estas preguntas siguen sin respuesta. La investigación continúa y la sociedad observa atentamente cada nuevo dato que sale a la luz. Una cosa es clara: los hechos de aquel día seguirán siendo tema de debate durante mucho tiempo en Valencia y más allá de sus fronteras.












