
La cuestión de la accesibilidad de la vivienda en España preocupa hoy no solo a las familias jóvenes, sino también a quienes llevan tiempo planeando cambiar de piso o invertir en bienes raíces. Durante el último año, la situación del mercado ha cambiado tanto que las referencias habituales ya no sirven. En algunas regiones, los precios han alcanzado máximos históricos; en otras, la oferta de viviendas nuevas ha crecido de manera inesperada, y en determinadas zonas los compradores se enfrentan a la falta de opciones incluso disponiendo de recursos.
Brecha de precios
En 2026, el precio del metro cuadrado de la vivienda en España superó los 2.600 euros, marcando un récord en los últimos años. El aumento anual superó el 16%, y en ciertas ciudades esta cifra es aún más alta. Mientras que en Murcia y Almería aún pueden encontrarse pisos desde 1.400 a 1.700 euros por metro cuadrado, en A Coruña y Valencia la situación es muy diferente. Aquí, el valor de la vivienda creció más de un 20%, y el precio medio de un piso en Valencia roza los 190.000 euros.
En algunas ciudades, como Almería, el mercado sorprende por su estabilidad: pese a la tendencia general al alza, todavía es posible comprar un apartamento pequeño por menos de 70.000 euros. Esto se debe no solo al bajo precio del metro cuadrado, sino también a la intensa construcción de nuevos proyectos, lo que mantiene una elevada oferta.
Déficit y sobrecalentamiento
En otras regiones de España, la situación es mucho más tensa. En A Coruña y Salamanca, la oferta de viviendas nuevas es notablemente inferior a la media nacional y los precios siguen aumentando. En estas condiciones, incluso quienes disponen de los fondos necesarios se enfrentan a una oferta limitada. En Lugo y Salamanca, a esto se suma la escasez de obra nueva, lo que impulsa aún más los precios y convierte la compra de vivienda en una opción prácticamente inaccesible para la mayoría de los residentes locales.
El mercado se ve afectado no solo por factores internos. El flujo turístico, el interés de inversores extranjeros y la especulación inmobiliaria aumentan la presión sobre los precios. Como resultado, en las ciudades costeras populares y en los grandes centros administrativos, la vivienda se convierte en un lujo más que en una necesidad básica.
Tendencias inesperadas
A pesar del incremento general de los precios, destacan regiones donde la situación evoluciona de forma diferente. En Soria, Guadalajara, Málaga y Cáceres, el ritmo de construcción de viviendas nuevas supera ampliamente la media nacional. Esto ayuda a contener el alza de los precios y a generar nuevas oportunidades en el mercado. En estas ciudades, las promotoras responden de manera activa a la demanda, lo que abre la puerta a una posible estabilización en los próximos años.
Sin embargo, incluso en estas regiones los compradores se enfrentan a la competencia de inversores y recién llegados, lo que no siempre favorece una bajada de precios. Al mismo tiempo, en algunas provincias donde la construcción avanza lentamente y la demanda sigue siendo alta, la situación puede volverse aún más tensa.
Contraste entre regiones
El mercado inmobiliario español actual es un mapa de contrastes. En algunas ciudades, la vivienda se vuelve inaccesible debido al rápido aumento de los precios y la oferta limitada; en otras, se mantiene una relativa estabilidad gracias al dinamismo de la construcción. Para muchas familias, la cuestión de comprar un piso se convierte en una difícil elección entre mudarse a regiones menos populares o esperar una posible bajada de precios.
El mercado también está influido por factores externos: la situación económica, los flujos migratorios y las políticas locales de apoyo a la construcción. Todo ello dibuja un panorama único, en el que no existen soluciones claras.
En los últimos años, España ya se ha enfrentado a situaciones similares. En 2023, por ejemplo, el fuerte aumento de los precios en Madrid y Barcelona obligó a muchos a buscar vivienda en provincias vecinas. En ese mismo periodo, Andalucía y Galicia experimentaron un auge en la construcción, lo que frenó temporalmente el crecimiento de los precios. Procesos parecidos se observaron en la Comunidad Valenciana, donde la llegada de compradores extranjeros modificó la estructura de la demanda. Estos ejemplos demuestran que el mercado inmobiliario en España puede cambiar rápidamente bajo la influencia de factores externos e internos, y que las diferencias regionales son cada vez más evidentes.












