
En pleno corazón de Madrid, durante un día reinó el ambiente rural: más de mil ovejas y varios cientos de cabras recorrieron las calles de la capital. No se trata solo de un espectáculo, sino de un recordatorio anual de una antigua tradición que sigue viva en España. Los animales, acompañados por pastores vestidos con trajes típicos, iniciaron su recorrido temprano por la mañana desde el parque Casa de Campo y al mediodía llegaron a la plaza de Cibeles, causando gran expectación entre residentes y visitantes.
Mientras los lanudos protagonistas avanzaban tranquilamente por el centro, el tráfico quedó paralizado. Ese día Madrid fue no solo la capital de España, sino el foco de atención para quienes valoran la conexión con la naturaleza y respetan el trabajo de los pastores. Al desfile se sumaron músicos, bailarines y grupos ataviados con vistosos trajes regionales, aportando un colorido especial a la celebración.
Los organizadores destacan que este tipo de eventos son importantes no solo para preservar el patrimonio cultural, sino también para el medio ambiente. El traslado de los rebaños ayuda a mantener los corredores naturales y el pastoreo previene la proliferación de maleza en los bosques y reduce el riesgo de incendios. Este año, la festividad estuvo dedicada a la memoria de Jesús Garzón, quien hizo mucho por la recuperación de la tradición ganadera en España. Por cierto, en 2026 se espera el reconocimiento internacional del Año de los Pastizales y los Pastores, lo que volverá a poner el tema en el centro de la atención.
Tras finalizar el desfile, en la plaza de Cibeles se celebró una ceremonia en la que se recordó el histórico acuerdo de 1418 entre los pastores y las autoridades municipales. El pago simbólico por el paso del ganado —50 maravedíes por cada mil cabezas— fue entregado a los representantes de la ciudad, tal como se hacía siglos atrás. Después, el rebaño partió hacia Aranjuez para pasar el invierno, manteniendo su ruta tradicional que se ha conservado durante generaciones.











