
En España vuelve a abrirse el debate sobre el aumento del salario mínimo. El Ministerio de Trabajo ha propuesto incrementar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en un 3,1% para 2026. Si la propuesta sale adelante, los trabajadores recibirán 1.221 euros mensuales antes de impuestos, es decir, 37 euros más que en la actualidad. El asunto ya está sobre la mesa de empresarios y sindicatos, que han prometido analizar los detalles con atención. Las autoridades aseguran que las negociaciones se desarrollan de manera constructiva y que no hay intención de retrasar el proceso.
En los últimos ocho años, el salario mínimo en el país ha subido casi un 61%. En 2018 era de solo 735,90 euros y ahora ha alcanzado los 1.184 euros. Este incremento ha convertido al SMI en el sueldo más habitual en España. Ya no es solo una referencia para trabajadores no cualificados, sino una meta real para la mayoría. Esto, por cierto, evidencia lo bajos que son los ingresos de muchos españoles.
Evolución del crecimiento
Si observamos las cifras, el avance resulta evidente: el aumento ha sido vertiginoso. En 2025 el SMI alcanzará los 1.184 euros; en 2024 fue de 1.134 euros y en 2023, de 1.080 euros. No hace mucho, en 2021, el mínimo era de 965 euros y en 2020, de 950 euros. En 2019 se situaba en 900 euros y en 2018, en 735,90 euros. A modo de comparación, en 2008 el salario mínimo era de apenas 600 euros. En ocho años, la diferencia casi se ha duplicado. No es solo una estadística, sino la realidad de millones de personas.
Este aumento no pudo dejar de impactar el mercado laboral. El SMI dejó de ser solo el suelo salarial para trabajadores no cualificados. Ahora es el salario real para un gran número de españoles, lo que resulta preocupante: muchos ganan exactamente lo que establece el Estado, y no más. Esto evidencia que el problema de los salarios bajos en España persiste, a pesar de los esfuerzos del Gobierno.
Contratos y licitaciones públicas
El Ministerio de Trabajo no se limitó a proponer la subida del SMI. También pretende revisar las normas por las que el Estado firma contratos con empresas. Actualmente, el aumento del salario mínimo no siempre se refleja en el valor de los contratos públicos. Las empresas se quejan: por esto, trabajan con pérdidas, ya que los costes laborales aumentan pero los precios contratados se mantienen.
Los empleadores llevan tiempo reclamando que el Estado tenga en cuenta el aumento del SMI al firmar nuevos contratos. Los sindicatos apoyan esta demanda. Las autoridades han prometido debatir el tema con el Ministerio de Hacienda. Es posible que las reglas cambien y las empresas puedan incluir los nuevos costes salariales en los contratos. Esto podría transformar el mercado de las licitaciones públicas y aportar mayor transparencia.
Exención de impuestos
Otro aspecto importante es la exención del salario mínimo del impuesto sobre la renta. El gobierno asegura que el SMI seguirá fuera del alcance del IRPF (equivalente al impuesto sobre la renta de las personas físicas). Este acuerdo ya cuenta con el visto bueno del Ministerio de Hacienda, que se encargará de los aspectos técnicos. Lo más probable es que en 2026 se mantenga el mismo sistema que en 2025: quienes reciban el salario mínimo seguirán contando con un beneficio fiscal especial.
Para los trabajadores, esto significa que el incremento del SMI no supondrá nuevos pagos fiscales. El salario subirá, pero la carga tributaria seguirá igual. Es un mensaje clave para millones de españoles que viven con el salario mínimo. Las autoridades claramente no quieren perder el apoyo de este sector de la población.
Posiciones de las partes
Mientras empresarios y sindicatos analizan la propuesta, el debate social continúa. Algunos consideran que subir el SMI es un avance hacia la justicia social. Otros temen que el aumento salarial provoque pérdidas de empleo y avance del trabajo en negro. Sin embargo, en los últimos años el mercado laboral se ha acostumbrado a los cambios constantes. Los españoles han aprendido a adaptarse rápido a las nuevas reglas del juego.












