
En pleno corazón de Elche, en la Plaza de Baix, decenas de mujeres se reunieron por la mañana con libros y sillas plegables. Su objetivo: mostrar su rechazo a la decisión de las autoridades locales de cerrar el club de lectura femenino. Esta iniciativa, creada bajo la anterior administración municipal, formaba parte del programa del centro municipal Casa de la Dona, un espacio donde las mujeres podían debatir sobre literatura y sentirse seguras.
El cambio de gobierno en la ciudad ha supuesto la revisión de numerosos proyectos sociales. La nueva administración, compuesta por miembros del Partido Popular (PP) y Vox, anunció el cierre del club, alegando la necesidad de redistribuir recursos y motivos organizativos. Según los responsables, el personal encargado de igualdad ahora debe centrarse en actividades educativas en colegios, especialmente en temas de seguridad en internet y prevención de la violencia.
Sin embargo, las integrantes del club no comparten este planteamiento. Subrayan que los encuentros no suponían costes adicionales para el presupuesto y que la organización recibía fondos de otras fuentes. Las mujeres destacan que el club no era solo un espacio de lectura, sino un lugar fundamental para el apoyo mutuo y el intercambio de experiencias. Afirman además que la decisión de cierre se tomó sin explicaciones suficientes ni diálogo con las participantes.
Alternativas y reacción social
El Ayuntamiento propuso a las mujeres crear su propia asociación o trasladar las reuniones a las bibliotecas municipales. Sin embargo, las manifestantes consideran que estas opciones no resuelven el problema principal: la falta de un espacio seguro y especializado donde puedan debatir temas importantes para las mujeres con el apoyo de expertas en igualdad.
Como respuesta a las acciones de las autoridades, las mujeres han decidido seguir reuniéndose al aire libre, directamente en la plaza, cada segundo martes del mes. Están convencidas de que las lecturas públicas atraerán la atención sobre su problema y ayudarán a recuperar el club. Las protestas ya han reunido a más participantes que las que tenía el club durante toda su existencia, lo que ha sorprendido a los representantes del Ayuntamiento.
Contexto político y próximos pasos
Los partidos de la oposición en el ayuntamiento consideran que el cierre del club forma parte de una política más amplia destinada a recortar iniciativas relacionadas con el apoyo a las mujeres y la promoción de la igualdad. Señalan que en el nombre del concurso literario municipal también se ha eliminado la mención a la igualdad, algo que preocupa tanto a activistas como a exfuncionarios.
Las autoridades, por su parte, insisten en que los cambios son puramente organizativos y no tienen relación con la ideología. Subrayan que el trabajo en materia de igualdad continúa, solo que en otro formato. Sin embargo, las manifestantes no piensan rendirse y ya han declarado su disposición a dialogar con la administración para encontrar un compromiso y recuperar el club de lectura como antes.
La situación en Elche se ha convertido en un ejemplo claro de cómo los cambios en la política local pueden afectar la vida de los ciudadanos y provocar una oleada de descontento social. Las mujeres de la ciudad no piensan rendirse y están dispuestas a luchar por su derecho a un espacio seguro para conversar y desarrollarse personalmente.











