
El incidente con la embarcación volcada en O Grove ha recordado a los gallegos los riesgos inherentes a la actividad marítima. El suceso ocurrió durante una operación de carga y movilizó a los servicios de emergencia de manera significativa. En una región donde la pesca y el transporte marítimo forman parte de la vida cotidiana, hechos como este siempre generan atención y debate.
Al caer la tarde y terminar la jornada laboral, testigos en la zona portuaria de Meloxo avistaron una embarcación volcada junto a una de las numerosas bateas de cultivo de moluscos. Sobre la plataforma se encontraban tres personas, que lograron salir del agua por sus propios medios. Su aparición en la superficie activó inmediatamente la respuesta de los servicios de rescate.
Operativo en el agua
Tras recibir el aviso de emergencia, hasta el lugar acudieron efectivos de los servicios municipales, guardacostas y policía. Se desplegó un helicóptero preparado para evacuar a los posibles heridos, aunque finalmente no fue necesario. Los tres tripulantes, pese al momento de tensión, resultaron ilesos y fueron trasladados rápidamente a tierra por otra embarcación.
Mientras los equipos de emergencia evacuaban a las personas, la atención se centró en la propia embarcación. El barco se llenó de agua con rapidez y terminó hundiéndose por completo. Los intentos de mantenerlo a flote fueron en vano, a pesar de la buena coordinación entre los diferentes equipos involucrados.
Causas y consecuencias
Según los datos preliminares, la causa del incidente fue la pérdida de estabilidad del barco durante la carga. En ese momento, la embarcación se inclinó repentinamente y la tripulación tuvo que abandonar la cubierta de manera urgente. Al llegar a la plataforma de cultivo de moluscos, lograron evitar consecuencias graves para su salud.
En la operación participaron representantes de los servicios municipales, la vigilancia marítima, la Guardia Civil y la policía local. Su acción coordinada permitió evitar una tragedia. Sin embargo, el propio suceso volvió a poner sobre la mesa la cuestión de la seguridad en el transporte marítimo y la necesidad de cumplir estrictamente las normas al manipular cargas en el agua.
Reacciones y debate
El suceso provocó un intenso debate entre los residentes locales y la comunidad profesional. En una región donde la actividad marítima es parte fundamental de la economía y la cultura, incidentes de este tipo se sienten especialmente sensitivos. Muchos destacan que la rápida respuesta de los equipos de rescate y la disponibilidad del equipamiento adecuado fueron clave para el desenlace favorable de la tripulación.
Sin embargo, la pérdida de la embarcación fue un golpe considerable para sus propietarios y recordó que, incluso respetando todas las medidas de seguridad, el mar sigue siendo impredecible. Las cuestiones sobre el estado técnico de los barcos y la preparación de las tripulaciones volvieron a situarse en el centro de la atención.
Contexto y casos similares
En los últimos años, Galicia ha registrado varios accidentes con pequeñas embarcaciones y barcos pesqueros. En la mayoría de los casos, las tripulaciones lograron salvarse gracias a la rápida intervención de los servicios de rescate y a la presencia de otros barcos o plataformas en las cercanías. Por ejemplo, el año pasado, en la misma zona, se llevó a cabo con éxito una operación de rescate de pescadores tras la avería del motor de su embarcación. En otra ocasión, cerca de la costa, lograron sacar del agua a una mujer después de que su tabla de paddle surf volcara debido a fuertes vientos.
Estos incidentes subrayan la importancia de mantener un control constante sobre el estado técnico de las embarcaciones y realizar entrenamientos regulares a las tripulaciones. En Galicia, los servicios de rescate operan de manera coordinada, lo que permite minimizar las consecuencias incluso de los accidentes más inesperados en el mar. Sin embargo, cada nuevo caso da pie a debatir medidas para reforzar la seguridad y recuerda que el mar no perdona errores.












