
El lunes 13 de octubre, la costa sur de Valencia volvió a ser puesta en alerta roja por condiciones meteorológicas adversas. La causa fueron lluvias torrenciales que azotaron la región, generando gran preocupación entre los residentes y las autoridades locales.
En Gandía, en solo una hora cayeron más de 100 litros de agua por metro cuadrado. Esta intensidad de precipitaciones puso a prueba la infraestructura urbana. Se formaron corrientes de agua en las calles, el tráfico se vio afectado y algunos barrios quedaron parcialmente aislados del resto de la ciudad.
Las autoridades regionales reaccionaron de inmediato y enviaron avisos de emergencia a través del sistema Es-Alert. Se recordó a la población la importancia de extremar la precaución, evitar desplazamientos innecesarios y seguir las actualizaciones meteorológicas. Se presta especial atención a la seguridad en las carreteras y cerca de cuerpos de agua, donde el nivel puede subir rápidamente.
Se prevé que las condiciones meteorológicas adversas se mantendrán al menos hasta la medianoche. Las autoridades siguen monitorizando la situación y están preparadas para tomar medidas adicionales si fuera necesario. Se recomienda a los ciudadanos permanecer en casa y no asumir riesgos innecesarios. Los servicios de emergencia trabajan en alerta reforzada para minimizar las consecuencias del temporal y prestar ayuda a quienes la necesiten.
Aún se desconoce si estas lluvias provocarán daños graves, pero ya es evidente que la región enfrenta uno de los episodios meteorológicos más intensos de los últimos tiempos. Se esperan nuevos informes y actualizaciones a medida que evolucione la situación.












