
Los resultados de un reciente estudio de Ipsos revelan que en Ceuta y Melilla la confianza en el sistema sanitario gestionado por el Gobierno central ha alcanzado mínimos históricos. Para los habitantes de estas ciudades autónomas, el acceso a la salud es un problema crítico desde hace tiempo, ya que el Estado es directamente responsable de la organización de la atención médica. La puntuación de 3,7 sobre 10 refleja no solo decepción, sino también una creciente preocupación por la accesibilidad y la calidad de los servicios.
Motivos del descontento
Más de la mitad de los encuestados en Ceuta (56%) y Melilla (52%) expresan una profunda insatisfacción con el trabajo del Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Las principales quejas apuntan a la dificultad para conseguir cita médica rápidamente y las largas esperas para ser atendidos. Según Ipsos, el 77% de los vecinos de Ceuta y el 82% de los de Melilla padecen el problema de las listas de espera, y un 65% y 79% respectivamente señalan complicaciones al intentar reservar consulta. El sistema de cita electrónica también recibe críticas de un 52% en Ceuta y un 67% en Melilla.
Entre los factores que influyen en esta percepción negativa destacan no solo las esperas, sino también la sensación de que las medidas adoptadas son ineficaces. Un 58% de los entrevistados no confía en que el Estado sea capaz de reducir de manera efectiva los tiempos de espera. Esto genera desconfianza y refuerza la percepción de desconexión respecto a las decisiones tomadas en Madrid.
Contexto y comparaciones
La situación en Ceuta y Melilla difiere de la mayoría de las regiones de España, donde la sanidad está gestionada por las comunidades autónomas. Aquí, todas las decisiones se toman a nivel del gobierno central, lo que a menudo genera conflictos e incomprensión entre los residentes locales y los funcionarios. Según Ipsos, los habitantes de ambas ciudades son quienes con mayor frecuencia sienten que sus problemas pasan desapercibidos.
La cuestión de quién debe gestionar los ámbitos clave de la vida cotidiana ha sido motivo de debate en España en numerosas ocasiones. Por ejemplo, los recientes debates sobre la regulación de la vestimenta en lugares públicos han evidenciado hasta qué punto se perciben con sensibilidad los intentos del gobierno central de imponer normas a las regiones. Más detalles sobre estos conflictos se pueden consultar en el reportaje sobre las disputas entre las ciudades y Madrid en torno a la prohibición del burka — más sobre la confrontación entre las regiones y el gobierno central.
Metodología y detalles de la encuesta
El estudio de Ipsos se realizó mediante entrevistas telefónicas (CATI) a 400 residentes adultos de Ceuta y Melilla. Este método permitió obtener una imagen representativa del estado de ánimo de la población e identificar los principales puntos de tensión. Según russpain.com, este tipo de encuestas es cada vez más demandado, ya que permite conocer las expectativas y preocupaciones reales de los ciudadanos, más allá de las estadísticas oficiales.
En los últimos años, España ha registrado repetidas oleadas de insatisfacción con la calidad de los servicios médicos, especialmente en regiones con estatus especial o logística compleja. En 2024 se han reportado quejas similares en algunas zonas de las Islas Canarias, donde los habitantes también han señalado dificultades para acceder a especialistas y largos tiempos de espera. En otras autonomías, donde la gestión sanitaria es competencia local, la situación suele ser más flexible, lo que permite responder con mayor agilidad a las demandas de la población. Sin embargo, en Ceuta y Melilla el problema sigue sin resolverse y la confianza en la administración central continúa disminuyendo.











