
En Madrid aumenta la tensión en torno a la posible participación de militares españoles en una misión de paz en Ucrania. El gobierno de Pedro Sánchez ha iniciado una serie de reuniones con los líderes de los grupos parlamentarios para determinar quién está dispuesto a respaldar una decisión de tal importancia. Toda la atención está puesta en la postura del Partido Popular y en Alberto Núñez Feijóo, quien ya ha planteado sus propias condiciones para dar su aprobación.
La situación se complica porque España ya había prometido ciertas garantías de seguridad a Kiev, pero ahora se trata de una presencia militar real. Para ello será necesario contar con la aprobación del Congreso, y sin el apoyo de la oposición, la iniciativa podría quedar en entredicho. El Ejecutivo confía en que la reunión prevista con Feijóo para el próximo lunes ayude a clarificar las posturas de ambas partes.
Las exigencias de la oposición
El Partido Popular no tiene prisa en dar carta blanca al Gobierno. Feijóo y su equipo exigen a Sánchez total transparencia: reclaman información detallada sobre los planes de gasto en defensa, la estructura del presupuesto, los plazos y volúmenes de financiación, así como qué empresas recibirán los contratos. Hay especial preocupación por las fuentes de financiación, ya que el país aún no cuenta con un presupuesto aprobado para este año.
Además, la oposición exige aclarar las prioridades estratégicas de España en el ámbito internacional. Las dudas abarcan no solo la cooperación militar con los aliados de la OTAN, sino también las relaciones con países como Venezuela. Feijóo señala abiertamente la desconfianza que, a su juicio, sienten los socios internacionales hacia el actual gabinete de ministros.
Respuesta del Gobierno
En el entorno de Sánchez no ocultan que el presidente está dispuesto a dialogar abiertamente y pretende informar a Feijóo en detalle sobre la situación geopolítica actual. Las autoridades aseguran que explicarán cómo se define la estrategia de seguridad y diplomacia, así como las razones por las que España apuesta por decisiones colectivas en el marco de estructuras europeas e internacionales.
El Gobierno destaca que informa de forma regular al Parlamento y a la ciudadanía sobre sus acciones, pero señala que la cuestión actual requiere un consenso especial. Sánchez confía en que el Partido Popular se muestre como una fuerza política responsable y respalde la misión, a pesar de las discrepancias.
Desacuerdos internos
La postura de Feijóo es firme: no está dispuesto a respaldar medidas puntuales en materia de defensa si no obtiene garantías sobre un paquete completo de cuestiones, que van desde el presupuesto hasta la política exterior. En el PP insisten en que no confían en Sánchez, alegando que ni siquiera sus propios aliados tienen plena confianza en él. Señalan, como ejemplo, las discrepancias dentro de la coalición: los partidos de izquierda y algunos grupos regionales se oponen al envío de tropas, mientras que algunos exigen que la misión se realice únicamente bajo el mandato de la ONU.
En este escenario, el Gobierno se enfrenta a una situación complicada. Sin el respaldo del PP, la iniciativa puede quedar bloqueada y los intentos de llegar a acuerdos con los grupos minoritarios, por ahora, no han dado frutos. Sánchez se ve obligado a maniobrar entre las exigencias de la oposición y el escepticismo de sus propios socios.
Contexto europeo
Mientras tanto, España debate activamente con sus socios europeos la propuesta de crear una coalición de voluntarios que podría ser la base de un futuro ejército de la Unión Europea. Esta iniciativa ya ha despertado interés en varios países, pero requiere coordinación a nivel máximo. El debate sobre hasta dónde está dispuesta España a apoyar a Ucrania se integra en una discusión más amplia sobre el papel del país en la seguridad europea.
Sin embargo, por ahora toda la atención está puesta en la próxima reunión entre Sánchez y Feijóo. El resultado de este encuentro no solo determinará el futuro de la misión en Ucrania, sino también el equilibrio general de fuerzas en la política española. La cuestión de la confianza entre el Gobierno y la oposición pasa a primer plano, y mucho dependerá de si logran restablecerla.












