
En Badalona estalló un intenso conflicto político después de que el alcalde Xavier García Albiol impulsara el desalojo de cientos de personas sin hogar de un edificio abandonado, antiguo instituto. La decisión de las autoridades generó una ola de indignación entre las principales fuerzas políticas de Cataluña. Representantes de diversos partidos acusaron al alcalde de aprovechar deliberadamente la difícil situación para su propio beneficio y de fomentar la confrontación social.
Especialmente contundentes fueron los representantes de Esquerra Republicana, quienes señalaron que Albiol convirtió el drama de estas personas en un espectáculo público con fines políticos. Por su parte, los socialistas del PSC subrayaron que estos temas requieren un enfoque sensible, no declaraciones grandilocuentes ni exhibiciones. Las fuerzas de izquierda también acusaron al alcalde de trasladar el problema de la exclusión social de un barrio a otro, sin ofrecer soluciones reales.
Reacción de los partidos
La actuación del alcalde de Badalona provocó una fuerte respuesta de Junts y Comuns. Según estos grupos, Albiol no solo no resuelve el problema, sino que lo agrava, delegando la responsabilidad a otras instancias. Según explicaron, tras el desalojo, varios migrantes que residían en el instituto se vieron obligados a buscar refugio en otras zonas de la ciudad, incluida la acogida municipal de Can Bofí Vell, cerrada desde el año pasado.
Los líderes de Junts recordaron que el Partido Popular (PP) previamente bloqueó la transferencia de competencias en materia de migración al gobierno catalán. Según ellos, esto solo agravó la situación y privó a la ciudad de la capacidad de responder eficazmente a los desafíos. Por su parte, representantes de Comuns acusaron al alcalde de mostrarse valiente solo ante los más vulnerables, pero incapaz de afrontar los verdaderos problemas de la ciudad.
Acusaciones de racismo
Durante las intervenciones públicas, se formularon acusaciones contra el alcalde y su partido por manifestaciones de racismo institucional. Según la oposición, Albiol utiliza el tema de los migrantes y personas sin hogar para generar miedo y hostilidad, así como para enfrentarse a sus rivales políticos. Representantes de Esquerra Republicana señalaron que esta política conduce a la deshumanización y división de la sociedad.
Al mismo tiempo, algunos políticos instaron al gobierno catalán a involucrarse de forma más activa y asumir una mayor responsabilidad en la solución del problema de las personas sin hogar y los migrantes. Consideran que, sin coordinación entre el ayuntamiento y las autoridades regionales, la crisis no hará más que agravarse.
Respuesta del alcalde
El propio Xavier García Albiol no ocultó su postura y declaró abiertamente que no tiene intención de asumir más responsabilidad por el destino de las personas desalojadas. Subrayó que ahora es el gobierno central quien debe encargarse de su alojamiento, remitiéndose a las declaraciones del presidente Pedro Sánchez sobre la necesidad de acoger a todos los necesitados.
El alcalde también declaró públicamente que el desalojo era necesario para garantizar el orden y la seguridad en la ciudad. Sin embargo, sus palabras y acciones tuvieron el efecto contrario: en lugar de recibir apoyo, fue objeto de duras críticas y acusado de inacción y provocaciones.
Consecuencias del desalojo
Tras el desalojo, los antiguos residentes del instituto quedaron dispersos por distintos barrios de Badalona. Algunos lograron refugiarse temporalmente en un albergue clausurado, mientras que otros se vieron obligados a dormir en la calle. Vecinos y organizaciones sociales expresan su preocupación porque el problema no se ha resuelto, sino que solo se ha trasladado a otras zonas de la ciudad.
Como resultado de las acciones del alcalde, Badalona se ha colocado en el centro de atención de toda Cataluña. El debate político sobre la situación de personas sin hogar y migrantes continúa, mientras la comunidad local exige a las autoridades soluciones reales y duraderas.











