
En mayo de 2024, los pensionistas españoles recibieron prestaciones que hace poco parecían inalcanzables. La pensión media a nivel nacional fue de 1.254,3 euros, un 5% más que el año anterior. En dos décadas, esta cifra casi se ha duplicado: en 2005 la pensión media apenas superaba los 686 euros. Ahora, las prestaciones se acercan al umbral de los 1.500 euros y el gasto en pensiones sigue en aumento.
El importe total destinado cada mes a las pensiones alcanzó los 12.700 millones de euros, lo que ya representa el 11,5% del PIB nacional. La mayor parte de esta suma se destina a las pensiones de jubilación, más de 9.300 millones de euros. El resto corresponde a pensiones por viudedad, invalidez, orfandad y prestaciones familiares, que en conjunto suman unos 3.400 millones de euros.
Evolución del número de pensionistas
El número de perceptores de pensiones en España crece de forma constante. Si en 2005 eran algo más de 7,3 millones, para 2024 esta cifra superó los 9,1 millones. El reparto por género es casi equilibrado: 4,64 millones de hombres y 4,55 millones de mujeres. Cada mes se suman nuevos pensionistas a esta cifra, aumentando inevitablemente la presión sobre el presupuesto.
Sin embargo, no solo la cantidad incide en el gasto. El importe de las prestaciones también ha crecido notablemente. En veinte años, la pensión media aumentó un 109,83%. En 2005, los pensionistas recibían 686,98 euros, mientras que en mayo de 2024 ya eran 1.441,5 euros. La diferencia es de 754,52 euros. Año tras año, las cifras aumentaron, a veces de forma abrupta, otras más suavemente, pero siempre al alza.
Aumento de las prestaciones y gasto presupuestario
Cada aumento en las pensiones impacta en el presupuesto estatal. En 2005, se destinaron 79.200 millones de euros al pago de prestaciones. Para 2023, esa cifra casi se triplicó, alcanzando los 190.700 millones. La financiación del sistema de pensiones se ha convertido en uno de los principales apartados del gasto público del país.
Para cubrir estos gastos se utiliza no solo el presupuesto corriente, sino también la llamada ‘hucha de las pensiones’, es decir, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. De este fondo se pagan los complementos extraordinarios en julio y diciembre. Sin embargo, en los últimos años la reserva se ha reducido notablemente: en 2011 contaba con 66.800 millones de euros, y en 2024 quedaban apenas 2.150 millones. Para comparar, en 2005 el fondo tenía 27.200 millones de euros.
Cambios en la indexación
Desde 2022, en España rige un nuevo sistema de indexación de pensiones. Ahora, las prestaciones aumentan cada año en función de la inflación del año anterior. Esto permite mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, ya que antes la revalorización no siempre seguía el ritmo del aumento de los precios. Gracias a esta reforma, las pensiones han crecido a un ritmo mayor, algo especialmente notorio en el contexto de las recientes subidas de la inflación.
La tabla del crecimiento de las pensiones en los últimos 20 años muestra cómo han evolucionado las cuantías: de 686,98 euros en 2005 hasta 1.441,5 euros en 2024. Cada año ha supuesto un aumento, a veces pequeño y otras veces más notable. Por ejemplo, en 2019 la pensión media era de 1.137,71 euros, y cinco años después, esa cifra aumentó en 300 euros.
Deuda y déficit del sistema
Sin embargo, esta realidad también tiene su lado negativo. La deuda del sistema de seguridad social ha aumentado en 20 años de 18.300 millones de euros a 116.200 millones. El déficit y superávit del fondo de pensiones han variado cada año: hubo periodos con saldo positivo, pero en los últimos años ha predominado el déficit. En 2020, el déficit fue de 2.200 millones de euros; en 2023, de solo 196 millones, y en 2024 el sistema volvió a registrar un superávit de 550 millones.
El sistema de pensiones en España sigue adaptándose a los retos demográficos y económicos. El aumento de pensionistas, el incremento de las prestaciones y la reducción de las reservas están configurando una nueva realidad para millones de ciudadanos.












