
En Galicia, las tormentas invernales y las lluvias continuas provocaron una mortandad sin precedentes de marisco, un golpe serio para la economía regional. Cientos de familias cuya vida depende de la extracción de marisco se ven amenazadas por la pérdida de su principal fuente de ingresos. Las consecuencias de estos desastres climáticos afectan no solo al sector pesquero, sino también a industrias relacionadas que dependen del suministro estable de productos del mar.
En marzo, en la zona de Noia (Noia, A Coruña), se retiraron 12 toneladas de marisco muerto de la ría. Según asociaciones locales, habrían muerto hasta el 90 % de la berberecho, el 95 % de la almeja babosa y el 60 % de la almeja japonesa. No es la primera vez que ocurre: a principios de mes, fueron recogidas otras 17 toneladas de ejemplares muertos. El retiro del marisco fallecido es necesario para evitar que bloqueen la regeneración natural de las poblaciones, ya que su acumulación impide que nuevas larvas penetren en el sustrato.
Golpe económico
El sector del marisqueo en Galicia ha sido uno de los más afectados por las tormentas de enero y febrero. El exceso de agua dulce en las rías redujo bruscamente la salinidad, lo que provocó una mortandad masiva de marisco. Según datos de EFE, las pérdidas se estiman entre 8 y 10 millones de euros, ya que esta temporada los bancos estaban especialmente ricos en cría. Para muchas familias esto supone la pérdida de su único ingreso y para la región, una amenaza a su estabilidad económica.
Las asociaciones profesionales ya han solicitado al gobierno de Galicia que declare fuerza mayor y autorice el acceso a ayudas por cese de actividad. Actualmente los mariscadores esperan informes oficiales de la Consellería do Mar para poder recibir apoyo. Según destaca La Voz de Galicia, los trabajos de retirada de los moluscos muertos continuarán cuando las mareas lo permitan.
Problemas en otras regiones
La situación en Noia no es la única señal de alarma. En la ría de Arousa también se ha registrado una mortandad masiva de moluscos debido a intensas lluvias. Según datos de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), en los últimos cinco años las pérdidas económicas del sector han alcanzado los 59 millones de euros. Solo en 2024–2025, la producción de moluscos (sin contar mejillones) cayó un 52 % respecto a la media de 2019–2023, lo que ha supuesto pérdidas cercanas a los 30 millones de euros.
Los tipos más afectados han sido la almeja babosa, japonesa, fina, rubia y el berberecho. Este último ha visto caer su población un 87 %. Desde 2008, el berberecho ha pasado de ser un recurso clave a convertirse en una rareza en la región. Los temporales de invierno han agravado aún más una situación ya crítica para los mariscadores.
Impacto en la región y perspectivas
La mortalidad masiva de moluscos en Galicia es un problema no solo ecológico, sino también socioeconómico. La caída en la producción afecta los precios, el empleo y las oportunidades de exportación de la región. En los últimos años, catástrofes similares han ocurrido en otras partes de España, donde las anomalías climáticas han provocado una disminución de capturas y un aumento del desempleo entre los pescadores. Según russpain.com, la recuperación de las poblaciones de moluscos tras estos sucesos puede tardar varios años, y el impacto en las economías locales se prolonga aún más.
Los episodios de fenómenos meteorológicos extremos en España son cada vez más frecuentes. En 2023, tormentas similares ya habían causado mortalidad masiva de peces y moluscos en las rías de Cantabria y Andalucía. Entonces, las autoridades locales también se vieron obligadas a imponer restricciones temporales a la pesca y a ofrecer apoyo a los afectados. Los expertos señalan que este tipo de situaciones exigen no solo medidas urgentes, sino también estrategias a largo plazo para adaptarse al cambio climático y proteger los sectores tradicionales de la región.












