
En una de las escuelas de Madrid se realizó una clase inusual dedicada a la historia y las consecuencias de la actividad de ETA. Los organizadores la presentaron como un intento de mostrar a los jóvenes la importancia de recordar los trágicos acontecimientos relacionados con el terrorismo. Sin embargo, la reacción ante este proyecto resultó ser muy controvertida.
Inmediatamente después de la clase en el centro educativo «Nueva Castilla», en el barrio de Vallecas, se desató un intenso debate. Familiares de las víctimas del terrorismo, representantes de partidos de la oposición y algunos historiadores expresaron su descontento con la organización de la lección. Consideran que los organizadores no involucraron a especialistas con experiencia real en la temática del terrorismo y que el material presentado fue politizado y, en ocasiones, inexacto desde el punto de vista histórico.
La presidenta de una de las mayores asociaciones de víctimas del terrorismo, abogada de formación, subrayó que su organización y las estructuras estatales especializadas llevan mucho tiempo trabajando en la concienciación escolar. Está convencida de que este tipo de iniciativas deben contar con el apoyo de profesionales, y no de grupos externos sin experiencia suficiente. Según sus palabras, en varios centros educativos ya se han implantado programas especiales elaborados con la opinión de expertos y de las propias víctimas.
Su opinión también fue expresada por un representante de otra asociación, quien señaló que su organización ni siquiera fue informada sobre la realización de esta clase. Además, expresó dudas sobre la competencia del grupo «Ego Non», encargado de implementar el proyecto. Según él, muchas víctimas están dispuestas a compartir sus historias personales con los alumnos, pero solo después de una preparación especial y sin matices políticos.
Por su parte, los miembros de «Ego Non» afirman que su objetivo es combatir la distorsión de la historia y evitar la glorificación de los terroristas. Sin embargo, algunos historiadores familiarizados con el contenido de la lección señalan errores en los hechos y falta de objetividad. Consideran que iniciativas de este tipo pueden conducir a una mayor división en la sociedad y perjudicar la memoria de las víctimas.
Al mismo tiempo, algunos profesores y expertos ven aspectos positivos en el proyecto. En su opinión, la participación de jóvenes que han vivido la tragedia ayuda a transmitir a sus compañeros la importancia de preservar la memoria histórica. Creen que este tipo de clases pueden prevenir el olvido y la indiferencia hacia el pasado.
Políticos de distintos partidos tampoco permanecieron al margen. Algunos calificaron el proyecto como un intento de utilizar el tema del terrorismo con fines políticos y acusaron a las autoridades regionales de una gestión poco hábil del ámbito educativo. En particular, representantes de los socialistas y movimientos de izquierda consideran que este tipo de lecciones puede provocar una nueva revictimización de los afectados y no contribuye a fomentar el respeto por la memoria de la tragedia.
En definitiva, la controversia en torno a la lección sobre ETA en las escuelas de Madrid superó el ámbito de un solo centro educativo. El debate abordó cuestiones de verdad histórica, ética docente y el papel del Estado en la construcción de la memoria colectiva. Unos exigen mayor profesionalidad y sensibilidad, otros temen la politización y la distorsión de los hechos. Lo que está claro es que el tema sigue siendo delicado y requiere un enfoque especial.












