
A orillas del embalse de Santa Teresa, en el corazón de la provincia de Salamanca, se esconde un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido. Salvatierra de Tormes, construido con granito y pizarra, conserva intacto el espíritu de épocas pasadas. Sobre él se alzan las ruinas del castillo de la “Mora Encantada”, que observan en silencio, desde un alto risco, las tranquilas aguas del río Tormes. El casco histórico de este lugar es todo un laberinto de callejuelas estrechas, donde cada piedra respira historia y las fachadas están adornadas con antiguos escudos nobiliarios.
Un paseo a través de los siglos
El viaje por Salvatierra de Tormes comienza entre sus callejones empedrados. En ellos se pueden encontrar antiguos relojes de sol, tallados en los muros, y restos arqueológicos que, según el nivel del embalse, emergen o desaparecen bajo el agua. De las cuatro puertas que un día protegieron la villa, sólo se conserva una, orientada hacia el río. Hoy, sirve de marco perfecto para contemplar las impresionantes vistas de las aguas y las sierras que rodean el pueblo. Es el lugar ideal para disfrutar del silencio y la belleza de la naturaleza castellana.
Entre los edificios más emblemáticos destaca la antigua cárcel, que ha sido transformada en una sala de exposiciones. Las viejas escuelas se han rehabilitado cuidadosamente para convertirse en un albergue municipal para viajeros. El centro espiritual del municipio sigue siendo la iglesia de Nuestra Señora de Monviedro, un ejemplo de sobria arquitectura románico-gótica con una imponente torre. En el edificio del ayuntamiento se conserva la antigua Alhóndiga (mercado de grano), y cerca de allí puede verse un arco que perteneció a la antigua sinagoga. Las fachadas con escudos recuerdan el vínculo de estas tierras con los condes de Carrión y la poderosa casa de Alba. Merece mención especial la casa natal de Filiberto Villalobos, destacado político de la Segunda República. Al borde de las aguas se encuentran los antiguos lavaderos y un mirador, que completan un recorrido donde el legado cultural, el retiro rural y los paisajes infinitos se entrelazan en perfecta armonía.
En camino al reconocimiento
Actualmente, el conjunto histórico de Salvatierra de Tormes se encuentra en proceso de obtener la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC). El impulso para esta declaración fue dado por los recientes hallazgos arqueológicos, especialmente los realizados en la necrópolis visigoda, los cuales ahora son objeto de un exhaustivo estudio por parte de especialistas del Museo de Salamanca y de la Junta de Castilla y León. La administración local está preparando activamente la documentación técnica relacionada con el descubrimiento de un singular dintel visigodo y gestiona los trámites legales para la creación de un futuro museo, que se prevé ubicar en el edificio de la antigua cárcel. Los arqueólogos no descartan que futuras excavaciones en la zona conduzcan a descubrimientos aún más relevantes, e incluso a encontrar un sarcófago.
El proyecto para la declaración como BIC contempla la elaboración de un informe detallado por parte de un arquitecto autorizado, lo que supondrá el inicio formal del procedimiento. Se estima que todos los trámites burocráticos finalizarán y que el ansiado reconocimiento será obtenido para 2026. Este estatus no solo protegerá el valioso patrimonio de la localidad, sino que potenciará el interés de turistas e investigadores, abriendo un nuevo capítulo en su rica historia.
Un tesoro para los amantes del patrimonio
Mientras los trámites oficiales siguen su curso, Salvatierra de Tormes continúa cautivando a sus visitantes. Este lugar es un verdadero tesoro para quienes buscan la España auténtica, lejos de las rutas turísticas más concurridas. La combinación de una rica historia, arquitectura singular y paisajes serenos lo convierte en una de las joyas más impresionantes —aunque poco conocidas— de la provincia de Salamanca. Visitar este pueblo deja la sensación de haber tocado algo genuino y eterno, ofreciendo paz y recuerdos inolvidables.












