
Una intensa nevada que azotó Madrid y sus alrededores puso a prueba a miles de residentes de la región. Ante la inaccesibilidad de las rutas habituales y la paralización casi total del tráfico en las principales autopistas, muchos quedaron atrapados en las carreteras o sin poder salir de sus hogares. Para los españoles, poco habituados a este tipo de fenómenos meteorológicos extremos, la situación resultó inesperada y preocupante: el colapso del transporte, las interrupciones en el servicio público y las medidas de seguridad forzadas afectaron prácticamente a todos.
Bloqueo en las carreteras
La mañana en Madrid comenzó con caos vial. En tramos de las autopistas A-6 (Guadarrama – Las Rozas) y A-1 (Somosierra), decenas de coches y autobuses quedaron varados por la intensa nevada. Se prohibió por completo la circulación de camiones y las máquinas quitanieves no daban abasto ante la cantidad de precipitaciones. A las 10:30 de la mañana, los servicios de carreteras recomendaban encarecidamente evitar transitar por la A-6, donde la circulación hacia el túnel de Guadarrama estaba prácticamente paralizada.
Los problemas no se limitaron a estas vías. En la A-1, a la altura de Venturada, los conductores también se encontraron en una situación difícil: la carretera se volvió intransitable y los vehículos quedaron atascados en plena calzada. Como consecuencia, muchos conductores y pasajeros tuvieron que esperar ayuda en sus vehículos, sin posibilidad de continuar su trayecto.
Norte y oeste, bajo la nieve
La nevada comenzó antes del amanecer y, para el inicio de la hora punta matutina, ya había bloqueado varias vías clave en las zonas montañosas de Madrid. El acceso a la sierra (Sierra de Guadarrama) resultó prácticamente imposible: solo se permitía la circulación con cadenas o neumáticos de invierno, y en algunos tramos, ni siquiera estas medidas eran suficientes. En los municipios de Galapagar, Colmenarejo, Villanueva de la Cañada y Valdemorillo, el tráfico se paralizó por completo: autos y autobuses abandonados quedaron detenidos en las carreteras.
Muchos residentes de las zonas norte y oeste de la región no lograron salir de sus casas: la nieve seguía cayendo y los servicios municipales no alcanzaban a despejar las calles. Entre Tres Cantos y Colmenar Viejo también se formaron graves atascos, varios autobuses quedaron varados en la carretera y los pasajeros esperaban ser evacuados.
Transporte público y medidas de emergencia
La situación del transporte público se complicó aún más: más de 30 rutas de autobuses EMT tuvieron que modificar sus recorridos o suspender temporalmente el servicio. La situación fue especialmente crítica en los distritos del norte de la capital —Fuencarral, Hortaleza, Moncloa— y barrios aledaños. Las carreteras se volvieron resbaladizas y circular por ellas, peligroso.
Las autoridades de Madrid activaron el plan de emergencia: más de 5.600 trabajadores de los servicios municipales salieron a las calles, utilizando cientos de equipos, incluidos 208 distribuidores de sal y reactivos. A pesar de ello, a las 11 de la mañana ya se habían registrado numerosos cortes de tráfico en la ciudad, incluidos el túnel de Valdepeñas y la calle Sinesio Delgado en dirección a la A-6.
Recomendaciones y restricciones
Las autoridades recomiendan encarecidamente a los ciudadanos evitar los desplazamientos en vehículo privado, optar por el transporte público siempre que sea posible y prestar mucha atención a las actualizaciones sobre el estado de las carreteras. En las zonas norte y oeste de la región es obligatorio el uso de cadenas o neumáticos de invierno, y los camiones tienen completamente prohibida la circulación por las principales vías.
Los centros educativos han recibido la indicación de valorar de forma autónoma si es posible acceder a los edificios: si los alumnos o profesores no pueden llegar a clase, se les permite quedarse en casa. Sin embargo, colegios e institutos continúan operando para quienes ya se encuentren en el lugar.
La ciudad en vilo
Durante toda la mañana la nieve siguió cayendo y la situación en las carreteras se mantuvo tensa. En las zonas de Valdebebas, Barajas, Aravaca, Montecarmelo, Sanchinarro, Las Tablas y otros barrios del norte de la capital, el tráfico era difícil o directamente se encontraba paralizado. Conductores y peatones tenían que extremar la precaución para evitar accidentes o lesiones.
Los servicios viales y las brigadas de emergencia continúan operando en modo reforzado, pero las previsiones para las próximas horas no son alentadoras: la nevada no tiene intención de cesar y la situación en las carreteras podría empeorar. A los residentes de Madrid solo les queda estar atentos a las actualizaciones y esperar que el tráfico normal se restablezca pronto.












