
En España se intensifica el debate sobre el futuro de la educación religiosa en los colegios. El tema no solo afecta los programas educativos, sino también el equilibrio entre el Estado y la Iglesia. Las decisiones que adopte el Parlamento podrían modificar los horarios de millones de estudiantes y cambiar la forma en que se imparte la religión en el país.
Cerca de 70 organizaciones integradas en la plataforma Escuela Laica han propuesto sacar la asignatura de Religión fuera del horario lectivo obligatorio. Exigen revisar los acuerdos firmados con el Vaticano en 1979 y defienden que la enseñanza de cualquier confesión religiosa sea únicamente extracurricular. Según su opinión, esto permitiría liberar tiempo para otras materias y reducir la influencia de la Iglesia en la educación.
Contexto político
El debate se intensificó tras las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien volvió a poner sobre la mesa la laicidad y la necesidad de separar la Iglesia de la política. En diciembre reaccionó con firmeza ante unas palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, subrayando que la etapa de injerencia clerical en los asuntos del Estado terminó con la llegada de la democracia.
Al mismo tiempo, según uno de los últimos sondeos del CIS, entre los jóvenes se observa un inesperado aumento de creyentes. En el grupo de edad de 18 a 24 años, el porcentaje de quienes se consideran creyentes pasó del 33,9% en 2021 al 38,5% en 2025. Entre los españoles de 25 a 34 años también se registra un incremento —del 35% al 37,9%. A pesar del proceso de secularización de la sociedad, esta tendencia ha sorprendido a muchos expertos.
Datos y tendencias
Resulta interesante que el aumento de la religiosidad entre los jóvenes no se refleje en la popularidad de las clases de religión en las escuelas. Según datos de Escuela Laica, en los últimos diez años el número de alumnos que asiste a estas clases ha descendido de 3,5 a 2,9 millones. Al mismo tiempo, el número de profesores ha crecido de 25 a 36 mil. Las estadísticas oficiales del Ministerio de Educación para el curso 2023-2024 confirman la disminución del interés: en primaria eligen religión el 55,1% de los estudiantes, mientras que a principios de los 2000 este porcentaje era del 83,3%. En secundaria (ESO), la proporción bajó del 63,7% al 51%, y en Bachillerato se mantiene en torno al 31%.
Las diferencias también son notorias según el tipo de centro educativo. En los colegios públicos, la mayoría de los alumnos no elige religión, mientras que en los privados y concertados más del 80% sigue asistiendo a estas clases. En regiones como Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura y Murcia, la educación religiosa continúa siendo popular, sobre todo en primaria y secundaria. Por el contrario, en Cataluña y el País Vasco, la mayoría de los alumnos rechaza esta asignatura, especialmente en los centros públicos. En Ceuta y Melilla destaca el interés por la educación religiosa islámica.
Iniciativas legislativas
Ante estos cambios, los partidos Sumar y Compromís han presentado en el Congreso una propuesta para aprobar con carácter urgente un decreto que traslade las clases de religión fuera del horario lectivo en todos los colegios, incluidos los privados y concertados. Además, plantean la elaboración de un «Libro Blanco» sobre la laicidad en el sistema educativo. Desde Sumar confirman la intención de impulsar estas medidas, aunque matizan que los detalles aún están en discusión.
Si la iniciativa se lleva a cabo, desaparecerá también la asignatura alternativa para quienes no cursan religión. Esto permitiría aumentar las horas dedicadas a matemáticas, lengua o apoyo para alumnos con necesidades educativas especiales. Sin embargo, para poner en marcha estas modificaciones será necesario ajustar la ley orgánica LOMLOE, lo que podría retrasar el proceso.
Aspecto financiero
Paralelamente al debate sobre estas reformas, la Iglesia Católica está registrando ingresos récord: en la última campaña de recaudación a través de la declaración de la renta, se recogieron 429,3 millones de euros, lo que supone un aumento del 12% respecto al año anterior. Casi ocho millones de contribuyentes marcaron la casilla correspondiente en su declaración. Esto pone de manifiesto que, a pesar de la menor demanda de educación religiosa en los centros escolares, la Iglesia sigue manteniendo un peso significativo en la sociedad.
En los últimos años, España ya se ha enfrentado a intentos de reformar la enseñanza de la religión. Por ejemplo, en 2020 se debatió el estatus de la asignatura dentro de una nueva reforma educativa, y en algunas regiones se tomaron medidas para reducir las horas de religión en el horario escolar. Sin embargo, ninguna de estas iniciativas ha logrado excluir completamente la materia del programa obligatorio. En otros países europeos también existen debates sobre el papel de la religión en las escuelas, y las decisiones suelen depender del contexto político y del sentir social.











