
El inicio de las obras de gran envergadura en el túnel de Garraf tuvo un impacto inmediato en la vida de miles de pasajeros entre Barcelona y Tarragona. Ya en el primer día de trabajos, se registraron importantes interrupciones en la línea R2 y en los servicios regionales: cancelaciones de trenes, intervalos más largos y confusión con los transbordos. Para muchos habitantes de Cataluña, esto supone no solo una pérdida de tiempo, sino también dificultades adicionales al planificar sus desplazamientos. Según señala El País, el ambiente en las estaciones de Barcelona se tornó tenso: los viajeros recorrían los andenes intentando averiguar cuándo y a dónde saldría su tren.
En la estación Passeig de Gràcia, los pasajeros se encontraron con la falta de información clara. Los paneles electrónicos solo mostraban los trenes de la R2, todos con retrasos. Muchos, como Emilio Nogués, no lograron saber si su tren saldría. Tras varios intentos de pedir información, quedó claro que el regional necesario había sido cancelado y que la ruta alternativa por Sant Vicenç de Calders incrementaba el trayecto en varias horas. Para algunos, esto supuso tener que cambiar sus planes y posponer el viaje para el día siguiente.
Confusión y agotamiento
Maria Dolors Calderó, quien planeaba viajar a Reus, también se encontró entre los afectados que no pudieron usar su ruta habitual. Aunque los trenes aparecían en la aplicación de Adif, en la estación se comprobó que los servicios regionales estaban suspendidos. Los pasajeros se vieron obligados a buscar rutas alternativas, cambiar a otras líneas y pasar el doble de tiempo en el trayecto. El personal informativo en las estaciones intentaba explicar la situación, pero la información era claramente insuficiente. Muchos se quejaron de no haber recibido ninguna alerta, ni por televisión ni a través de los altavoces.
En Sants, el tren pronto se llenó de pasajeros, algunos de los cuales no sabían de la cancelación del servicio anterior. El ambiente en el vagón era de frustración y cansancio. Los viajeros recordaban anteriores obras en la misma línea, cuando durante ocho meses hubo que ir hasta Sant Vicenç en autobús para luego continuar en tren. Esta vez, las expectativas no eran mejores: en la primera etapa, el trayecto hasta Vilanova duró más de una hora y hasta Sant Vicenç de Calders se acumulaba otra hora extra sobre el horario previsto.
Transbordos inesperados
En Sant Vicenç de Calders, un grupo de informadores recibía a los pasajeros y los dirigía a los andenes correspondientes. Maria Dolors tomó un tren hacia Tortosa, perdiendo toda la primera mitad del día. Destacó que para quienes necesitaban llegar al trabajo, estos retrasos suponían un auténtico problema. Para los usuarios con destino Barcelona, se organizó un autobús que partió sin esperar a todos los interesados. Cuarenta y cinco minutos después, el autobús llegó inesperadamente a la estación de El Prat de Llobregat, aunque en Sant Vicenç se había anunciado que iba directamente a Barcelona. Esto generó nuevas quejas e interrogantes entre los pasajeros.
En El Prat, un informador explicó que los trenes hacia Barcelona parten desde la vía cuatro. Yael, estudiante de la UAB que viaja diariamente desde Tarragona, sabía del inicio de las obras solo porque sigue las noticias por su cuenta. Confesó que está acostumbrada a los trayectos largos y los retrasos, pero espera que esta vez no haya problemas graves. El tren volvió a detenerse con retraso en la estación de Sants y solo llegó a Passeig de Gràcia cerca de las dos de la tarde.
Consecuencias para los pasajeros
En los próximos meses, los pasajeros tendrán que adaptarse a nuevas rutas y transbordos. Muchos ya muestran cansancio por los cambios constantes y la falta de información. Según informa El Pais, el ambiente en las estaciones sigue tenso y los usuarios se ven obligados a dedicar más tiempo a sus desplazamientos. Para quienes viajan a diario por motivos laborales o académicos, la situación supone un reto considerable.
Situaciones similares en las líneas ferroviarias de Cataluña se repiten con frecuencia en los últimos años. Las obras en puntos clave de la línea R2 han provocado más de una vez retrasos masivos y cancelaciones de trenes. En 2024, intervenciones similares en otro tramo generaron interrupciones prolongadas y obligaron a los pasajeros a usar autobuses de sustitución. Entonces también se reportaron quejas sobre la falta de información y dificultades al hacer transbordos. Según russpain.com, estas obras suelen prolongarse y sus efectos se sienten mucho después de terminados los trabajos.












