
Ante la inestabilidad del mercado mundial del petróleo, provocada por el conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, España se ha visto obligada a recurrir de manera urgente a sus reservas estratégicas de combustible. Esta decisión impacta directamente en la seguridad energética del país y podría alterar el equilibrio de fuerzas entre el Estado y el sector privado. Las autoridades han autorizado la liberación de 400 millones de barriles de productos petrolíferos durante 90 días para mitigar los efectos de las interrupciones en el suministro y estabilizar los precios internos.
El sistema de almacenamiento de reservas en España es complejo: la organización estatal CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos) controla solo una parte de los depósitos, mientras que el resto está gestionado por empresas privadas. Según datos de RUSSPAIN, CORES se encarga de reservas para 42 días, y otros 50 días están bajo control de la industria. La mayor parte de los depósitos se almacena en instalaciones privadas repartidas por todo el país, lo que supone riesgos adicionales y plantea dudas sobre la transparencia en la gestión.
Almacenes privados e intereses estatales
En los últimos meses, CORES ha licitado nuevos espacios de almacenamiento de combustible para redistribuir las reservas entre regiones. Por ejemplo, en febrero se lanzó un concurso para almacenar cerca de 200.000 metros cúbicos de diésel en la planta de Repsol en Puertollano (Ciudad Real), y en diciembre para alojar 192.000 metros cúbicos de crudo en Cartagena (Murcia). Todos los principales mayoristas de productos petrolíferos y gas licuado forman parte de CORES, entre los que destaca Hafesa Energía, que pasó a llamarse Haxx en 2025.
Haxx gestiona la filial Petróleos Asturianos, propietaria de la mayor instalación de almacenamiento de combustible del país en el puerto de El Musel (Gijón). Allí, seis enormes tanques pueden albergar hasta 240 mil metros cúbicos, suficiente para cubrir dos días de consumo de gasolina y diésel en toda España. Estas instalaciones se alquilan a CORES desde 2008, aunque los detalles de los contratos no se hacen públicos.
Escándalos en torno a los propietarios de las reservas
El principal accionista de Haxx, el empresario vasco Alejandro Hamlyn, está involucrado en varios procesos judiciales de alto perfil. Se le acusa de evasión fiscal y de pertenecer a un grupo criminal vinculado a la llamada ‘mafia de la gasolina’. Según el tribunal, el daño al Estado superó los 154 millones de euros. Hamlyn reside en Dubái y no se ha presentado a declarar, alegando que no puede salir del país por deudas. Las autoridades españolas buscan su extradición, pero el proceso se retrasa debido a la complejidad legal en el emirato.
El año pasado, el nombre de Hamlyn apareció en los medios tras una videoconferencia con la excolaboradora del PSOE Leire Díez y el empresario Javier Pérez Dolset. En la reunión se debatieron posibles concesiones de la fiscalía a cambio de información comprometedora sobre miembros de las fuerzas de seguridad. Actualmente, Díez está imputada por corrupción y tráfico de influencias, mientras siguen creciendo las dudas sobre la transparencia de los negocios de Hamlyn.
Geografía y magnitud de las reservas
Además de Gijón, Haxx posee almacenes en Motril, Bilbao, Cartagena, Ferrol, Toledo y Málaga. La capacidad total supera los 660 mil metros cúbicos. En Cartagena, la terminal de Escombreras cuenta con 110 mil metros cúbicos; en Málaga, con 40 mil; en DBA Motril Port, con más de 106 mil; en Ferrol, con 90 mil; en Bilbao, con 63 mil; y en Toledo, con poco más de 10 mil metros cúbicos. Esta distribución permite responder con flexibilidad a interrupciones en el suministro, pero incrementa la dependencia del Estado respecto a los operadores privados.
CORES se ve obligada a firmar contratos de alquiler a largo plazo con los propietarios de la infraestructura para garantizar el almacenamiento de reservas estratégicas en cinco regiones clave: Norte, Levante, Centro, Sur y Canarias. Sin embargo, la capacidad propia de CORES sigue siendo limitada, lo que destaca la importancia de colaborar con el sector privado, a pesar de los riesgos asociados.
Contexto y últimos acontecimientos
En los últimos años, España ya ha tenido que recurrir a las reservas estratégicas de combustible. Por ejemplo, en 2022, tras el fuerte incremento en los precios del petróleo debido a conflictos geopolíticos, las autoridades también tomaron medidas para liberar parte de estos almacenes con el fin de estabilizar el mercado. En ese momento, al igual que ahora, el papel clave estuvo en manos de compañías privadas que gestionan grandes depósitos. Estas medidas siempre generan debate sobre transparencia y control, así como sobre la capacidad real del Estado para administrar recursos críticos en tiempos de crisis.












