
En el Palacio de El Pardo en Madrid se celebró un gran banquete que reunió bajo un mismo techo a la familia real española y a sus parientes griegos. El motivo oficial de este evento de tal magnitud, que congregó a más de sesenta personas, fue la conmemoración del 50 aniversario de la restauración de la monarquía en España. Sin embargo, tras la fachada de solemnidad, se percibía una notable tensión, cuya principal causa fue la presencia del rey emérito Juan Carlos.
Motivo de la tensión: la visita del rey emérito
La aparición pública de Juan Carlos I, cuyo nombre en los últimos años se asocia firmemente con escándalos, se convirtió en el acontecimiento central del día. Muchos observadores sugirieron que una lista tan extensa de invitados buscaba de alguna manera ‘diluir’ su controvertida figura entre la multitud. El rey emérito llegó a Madrid primero, sobre la una de la tarde, directamente desde Abu Dabi, donde reside de forma permanente.
Su visita a la patria fue fugaz y duró solo seis horas. Según la información disponible, solicitó nuevamente permiso para pasar la noche en el Palacio de la Zarzuela, pero le fue denegado. Fiel a su regla no escrita de no alojarse en Madrid en otro lugar que no sea su antigua residencia, Juan Carlos abandonó El Pardo inmediatamente después del almuerzo y se dirigió de regreso al aeropuerto para volar a Emiratos.
Desfile de invitados y menú real
Tras la llegada del rey emérito, los demás miembros de la familia comenzaron a reunirse en el palacio. La reina Sofía llegó en el mismo coche que la infanta Cristina. Les siguieron los hermanos Urdangarin, Pablo y Miguel, acompañados de sus parejas. La rama griega estuvo representada por la viuda del rey Constantino II, Ana María, su hijo, el jefe de la Casa Real de Grecia, Pablo, junto a su esposa Marie-Chantal Miller. La infanta Elena llegó acompañada de su hija Victoria Federica, y al volante de su coche iba su hermano Froilán.
Entre los invitados también se encontraban la princesa Alexia con su esposo Carlos Morales, que viajaron desde Lanzarote, el príncipe Nicolás de Grecia con su esposa, la princesa Teodora con su marido y el príncipe Felipe con su mujer. Los últimos en llegar, poco antes de las dos de la tarde, fueron los anfitriones del evento: el rey Felipe VI y la reina Letizia, acompañados de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.
La comida, organizada por el servicio de catering Alabardero, se prolongó durante unas cuatro horas. A los invitados se les sirvió setas blancas como primer plato y lubina como segundo. Tras la comida, la conversación siguió de manera distendida con una taza de café.
A puerta cerrada: brindis y nuevas alianzas
El evento fue de carácter privado, por lo que no hubo comunicados oficiales sobre lo sucedido en el interior. Sin embargo, algunos detalles llegaron a la prensa. Se supo que el rey Felipe VI tomó el micrófono y pronunció un emotivo brindis. En su discurso, destacó los méritos de ambos padres, agradeciendo tanto a la reina Sofía como al rey Juan Carlos.
La reina Letizia, según testigos presenciales, estuvo casi todo el tiempo al lado de sus hijas. Llama la atención que, para esta reunión familiar tan difícil para ella, no invitó a ningún familiar de la familia Ortiz Rocasolano que pudiera brindarle apoyo. Esto ha generado una nueva ola de rumores sobre una posible alianza inesperada. Observadores señalan la evidente cercanía entre la reina Letizia y la reina Sofía. Se cree que ambas se sienten afectadas por las recientes memorias del rey emérito, lo que podría haberlas unido frente a un “enemigo común”.
Cabe destacar que Juan Carlos I de Borbón es una figura sumamente controvertida en la historia reciente de España. Ascendió al trono en 1975 tras la muerte del dictador Francisco Franco y desempeñó un papel clave en la transición del país hacia la democracia, lo que le valió un enorme respeto tanto dentro como fuera de España. Sus acciones decisivas durante el intento de golpe de Estado de 1981 consolidaron su autoridad y salvaron la joven democracia española. Sin embargo, los últimos años de su reinado y el periodo posterior a su abdicación se vieron ensombrecidos por una serie de escándalos importantes. Las acusaciones de corrupción relacionadas con sus asuntos financieros y negocios con Arabia Saudí dañaron seriamente la reputación de la monarquía. También generó una gran polémica pública su costoso viaje para cazar elefantes en Botsuana en plena crisis económica en España. Bajo la presión social y en medio del deterioro de su salud, en 2014 Juan Carlos I abdicó en favor de su hijo Felipe. En 2020, para no perjudicar la imagen de la Corona, abandonó España y desde entonces reside en Abu Dabi, realizando solo visitas esporádicas y breves a su país natal.












