
Cambios en la política de atención al cliente
El banco fintech europeo Revolut ha iniciado el proceso de cierre de cuentas para ciudadanos rusos que no cuenten con residencia o ciudadanía en algún país de la Unión Europea. Anteriormente, el banco permitía abrir cuentas en euros presentando pasaporte ruso y visado de larga duración tipo D, pero ahora la política ha cambiado. Estos nuevos requisitos están relacionados con un endurecimiento del régimen de sanciones contra Rusia, introducido en octubre de 2024.
Motivos y detalles de las nuevas restricciones
A principios de noviembre, los clientes rusos recibieron notificaciones solicitando documentos que acreditaran su estancia legal en la UE. Si no podían proporcionar dichos documentos, el banco iniciaba el proceso de cierre de sus cuentas. Según relatan algunos usuarios, anteriormente representantes de Revolut les aseguraron que los cambios no les afectarían hasta final de año; sin embargo, la situación cambió tras la entrada en vigor de otro paquete de sanciones.
Contexto e historia de la empresa
Revolut fue fundada en 2015 por Nikolai Storonsky y Vlad Yatsenko. En 2022, Storonsky renunció a la ciudadanía rusa y la sede de la empresa se encuentra en Londres. El banco opera bajo licencia del Banco de Lituania y, desde 2024, ha obtenido permiso para operar como banco en Reino Unido. Desde 2022, Revolut ya había restringido la apertura de nuevas cuentas para ciudadanos rusos sin residencia europea e imponía limitaciones a las transferencias hacia Rusia.
Impacto de las sanciones y próximos pasos
El último, el 19º paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, que entró en vigor en octubre, afectó no solo al sector petrolero y los sistemas de pago, sino que también fortaleció el control sobre las operaciones financieras de los ciudadanos rusos en los bancos europeos. Revolut, como entidad financiera internacional, está obligada a cumplir con la legislación de la UE, Reino Unido, EE.UU. y otros países donde opera. Las autoridades rusas siguen insistiendo en la ilegalidad de las restricciones occidentales, pero los bancos que operan en Europa se ven obligados a seguir las nuevas normas.












