
La celebridad de Hollywood y su esposa española, Alejandra Silva, han decidido definitivamente vincular su futuro a España. Tras mudarse hace año y medio, la pareja se integra cada vez más en la vida local, y la última prueba de sus serias intenciones ha sido la compra de una impresionante propiedad en la tierra natal de Alejandra. Este paso, que el propio actor describió en una entrevista como una deuda con su esposa, demuestra que su mudanza por amor es seria y para largo plazo.
El nuevo hogar de la familia es una villa conocida como «casa Cervigón», situada en una ubicación privilegiada en primera línea de la costa, junto a la playa de Bastiagueiro. No se trata solo de una casa, sino de una auténtica joya arquitectónica, uno de los mejores ejemplos del modernismo de los años treinta del siglo pasado. El edificio incluso está incluido en el registro de la fundación Docomomo, dedicada a la documentación y preservación de edificaciones del movimiento moderno. Se puede llegar a la villa de dos maneras: directamente desde la playa de Santa Cristina o subiendo por el pintoresco paseo marítimo Camino del Polvorín.
El entorno de la residencia no es menos impresionante. Muy cerca se encuentra una torre histórica del siglo XVII y el paseo marítimo está equipado con miradores y bancos, ideales para paseos tranquilos. Desde aquí hay acceso al estuario del río Burgo y a parques infantiles, lo que resulta especialmente conveniente para familias con niños. A solo unos minutos a pie de la casa se extiende un gran pinar visible desde las ventanas. La playa de Santa Cristina es una franja abierta de arena fina de casi dos kilómetros de longitud, ubicada a solo ocho kilómetros de La Coruña.
Los diseñadores de la villa prestaron especial atención a la integración de los espacios interiores con el paisaje circundante. El salón, por ejemplo, se abre completamente a una terraza cubierta desde la que, como desde una pasarela, se contempla el jardín. El espacio interior se organiza alrededor de un núcleo central donde se concentran todas las áreas de servicio, mientras que las zonas habitables, incluyendo el comedor y los dormitorios, se sitúan de forma independiente. El gimnasio cubierto da al área de la piscina y la pista de tenis, protegida del viento por un muro que prolonga el volumen principal del edificio. Sin embargo, la principal condición para la pareja, según se informa, era disponer de vistas impresionantes al océano, y esta casa cumple plenamente sus expectativas. El precio de este paraíso se estima en unos diez millones de euros.












