
Enero en España fue verdaderamente gélido. Los días festivos transcurrieron entre conversaciones sobre el tiempo, y con razón: las heladas se hicieron sentir incluso en regiones donde el invierno suele ser más suave. Esta situación se notó especialmente durante la Navidad y el Día de Reyes (Día de Reyes), cuando los termómetros bajaron por debajo de los niveles habituales para esta época del año. En algunas zonas, la temperatura fue de 5 a 8 grados menor al promedio histórico, y el viento cortante solo intensificaba la sensación de frío.
Sin embargo, parece que hay esperanza en el horizonte para quienes ya están cansados del frío. El reconocido meteorólogo español Mario Picazo afirmó que hacia finales de la semana la situación empezará a cambiar. Aunque enero aún no dará tregua, las temperaturas comenzarán a subir poco a poco. Esto no significa que llegue la primavera, pero incluso un leve ascenso será bien recibido por los más sensibles al frío en el país.
Frío intenso y alertas meteorológicas
Mientras tanto, España sigue bajo estado de alerta meteorológica. El miércoles 7 de enero, 14 comunidades autónomas estaban bajo distintos avisos. En algunos puntos, los meteorólogos registraron extremos: en Girona y Huesca las temperaturas nocturnas bajaron hasta -6°C, en Ávila y Cuenca hasta -5°C, y en Parameras de Molina (Guadalajara) el termómetro marcó incluso -14°C. Aquí se declaró el nivel rojo de emergencia —“amenaza excepcional”.
Las alertas amarillas por nieve seguían activas en Huesca, Zaragoza, León, Zamora, Lleida, en la zona central de Navarra y en Álava. El viento tampoco daba tregua: se sintió en Huesca, Girona, Lleida y en las islas Canarias — Gran Canaria, La Palma, La Gomera, El Hierro y Tenerife.
Tormenta Goretti y sus consecuencias
Pero las sorpresas meteorológicas no terminan aquí. Entre el 8 y el 9 de enero se formará en Europa la tormenta llamada Goretti, cuyo desarrollo irá acompañado de una llamada “ciclogénesis explosiva”, un proceso en el que la presión atmosférica del centro del ciclón desciende bruscamente y el ciclón se intensifica rápidamente. Se espera una auténtica tempestad en el oeste de Europa, aunque España, según las previsiones, sufrirá menos complicaciones.
Sin embargo, las regiones del norte del país sentirán el impacto de este fenómeno atmosférico. Se prevé un aumento de los vientos, lluvias y fuerte oleaje en la costa. Los habitantes de las zonas costeras deberán extremar la precaución ante la posibilidad de sorpresas desagradables en el mar. No obstante, a pesar de su nombre alarmante, una “ciclogénesis explosiva” no significa que algo vaya a explotar literalmente; es simplemente un término meteorológico que suena amenazador, pero que describe el rápido fortalecimiento de un ciclón.
El tiempo en detalle
En los próximos días continuarán las oscilaciones de temperatura. En algunas regiones persistirán las heladas, mientras que en otras comenzará un paulatino ascenso térmico. Los habitantes del interior lo tendrán especialmente difícil, ya que las temperaturas nocturnas seguirán siendo negativas. Al mismo tiempo, en la costa y en las islas la situación será algo más suave, aunque tampoco faltarán el viento y las precipitaciones.
Los meteorólogos señalan que este enero ha sido inusualmente frío, y que incluso un ligero aumento de temperatura se percibe como un alivio esperado. Sin embargo, aún no es momento de relajarse: quedan varias semanas de invierno y el clima puede traer nuevas sorpresas. No obstante, este tipo de cambios bruscos no son raros en España, y los locales hace tiempo que aprendieron a adaptarse.
Una mirada a los cambios
En lo personal, creo que este invierno en España es uno de los más memorables de los últimos años. Las intensas heladas, nevadas inesperadas y tormentas han llevado a muchos a replantearse sus planes y a ver la rutina invernal bajo una nueva perspectiva. Pero, por mucho que cambie el clima, los españoles se mantienen fieles a sí mismos: comentan las previsiones, comparten impresiones y esperan con ganas el momento en que el sol vuelva a calentar las calles de pueblos y ciudades.
El ascenso de las temperaturas, aunque sea leve, es una oportunidad para relajarse y volver a disfrutar de los paseos al aire libre. Mientras tanto, las bufandas, los guantes y el chocolate caliente siguen siendo los mejores aliados de quienes aún no están dispuestos a rendirse ante los caprichos de enero.












