
La industria aeroespacial andaluza atraviesa una etapa de rápido crecimiento, marcada no solo por cifras récord, sino también por intensos conflictos políticos y corporativos. Esta región, que en las dos últimas décadas se ha consolidado como uno de los principales polos aeronáuticos de Europa, afronta hoy desafíos que pueden condicionar su futuro.
Crecimiento y nuevos proyectos
En los últimos años, Andalucía ha experimentado un notable auge tanto en el sector militar como en el civil de la aviación. El aumento de los presupuestos de defensa de los países de la OTAN y la previsión de un fuerte incremento en la demanda de vuelos comerciales hasta 2040 han abierto nuevas oportunidades para las empresas locales. Sevilla se ha consolidado como uno de los tres principales centros productivos de Airbus en Europa, junto a Toulouse y Hamburgo.
La clave del éxito ha sido la coordinación entre las instituciones públicas y el sector empresarial. Gracias a ello, en 2004 se inauguró en Sevilla la línea final de montaje del avión militar A400M, y junto al aeropuerto se creó el parque tecnológico Aerópolis, que agrupa a decenas de empresas de alta tecnología. En veinte años, este clúster se ha convertido en un símbolo de asociación industrial e innovación en el sur de Europa.
Disputas políticas y lucha por los terrenos
Sin embargo, en los últimos años el consenso anterior ha empezado a romperse. Tras el cambio de gobierno en Andalucía en 2018, el proyecto de ampliación de Aerópolis quedó paralizado, a pesar del continuo crecimiento del sector y la fuerte escasez de espacio para nuevos inversores. Esto llevó a que la empresa suiza Pilatus instalara su primera producción en el extranjero no en el propio parque, sino en la vecina Carmona, donde ya opera la importante firma Sofitec.
La situación se complica por la rivalidad política entre municipios y partidos. Las autoridades de Sevilla y Carmona, representando fuerzas políticas diferentes, compiten por atraer nuevas empresas e inversiones. En este contexto, se debate la creación de una nueva zona aeroespacial con uso residencial e industrial, lo que genera preocupación en el sector empresarial ante la posible pérdida de estabilidad y previsibilidad.
Conflictos corporativos y litigios judiciales
A las discrepancias políticas se sumaron también los conflictos internos entre asociaciones del sector. En 2024, la Federación de Empresas Metalúrgicas de Sevilla (Fedeme) anunció la creación de un hub de defensa regional, lo que provocó el descontento del clúster Andalucía Aerospace. La confrontación terminó en demandas judiciales, en las que ambas partes disputan el derecho a representar al sector y participar en las negociaciones de convenios colectivos.
Como resultado, muchas empresas se han visto envueltas en el conflicto entre ambas organizaciones, lo que genera una incertidumbre adicional. Ambas partes defienden sus posiciones: Fedeme afirma representar a miles de empresas y casi la mitad de los trabajadores del sector, mientras que Andalucía Aerospace reivindica su papel como principal portavoz del negocio innovador.
Exportaciones, empleo y retos de futuro
A pesar de las diferencias internas, 2024 ha sido un año récord para el sector: la facturación alcanzó casi 3.000 millones de euros y el empleo creció más de un 7%. Las exportaciones también experimentaron un notable aumento, confirmando la competitividad internacional de la región.
No obstante, los expertos advierten: si los actores políticos y empresariales no logran un acuerdo, Andalucía corre el riesgo de perder lo conseguido. En los próximos años, Europa pondrá en marcha nuevos programas aeronáuticos y espaciales, y es ahora cuando se decide quién liderará esta carrera. Para Sevilla y toda Andalucía, llega un momento clave en el que el futuro del sector depende de la unidad y las decisiones estratégicas.












